La FM describió un panorama complejo en el arranque del nuevo gobierno: un sistema de salud con recursos insuficientes para sostener la atención, demoras crecientes en el acceso a medicamentos y una deuda acumulada que compromete a hospitales y prestadores. Pacientes y especialistas consultados por el medio coinciden en que la fotografía no es nueva, pero se agudizó en los últimos meses.
El primer reto señalado es el de la atención. Los reportes recogidos por La FM apuntan a congestión en urgencias, aumento en los tiempos de espera para citas especializadas y cierres intermitentes de servicios en varias regiones. Para los usuarios, el efecto es directo: las consultas se postergan y los diagnósticos se retrasan.
El segundo frente es el financiero. La cadena de pagos pendientes entre EPS,IPS y proveedores de medicamentos arrastra meses sin cierre. Esa iliquidez, según las fuentes citadas por La FM, golpea sobre todo a los hospitales públicos y a las clínicas de menor tamaño, que funcionan con caja mínima y dependen de giro directo para seguir operando.
El tercer eje es el acceso a medicamentos. Pacientes con tratamientos de alto costo y personas con enfermedades crónicas figuran entre los más afectados. Varios de ellos relataron a La FM interrupciones en la entrega de fármacos y fallos en la dispensación, lo que los obliga a comprarlos de forma particular o a suspenderlos temporalmente.
Las fuentes expertas consultadas por el medio coinciden en que el riesgo clínico para los enfermos crónicos es el punto más sensible. Abandonar un tratamiento continuo en diabetes, hipertensión, cáncer o VIH puede traducirse en complicaciones graves que terminan atendidas por urgencias y a un costo mucho mayor para el mismo sistema.
En lo institucional, el sistema colombiano de salud funciona bajo un modelo mixto en el que las EPS administran los recursos y contratan con IPS y proveedores. Cualquier ajuste operativo o normativo pasa por el Ministerio de Salud y la Superintendencia Nacional de Salud, dos entidades que el nuevo gobierno recibirá en funcionamiento y sobre las que deberá definir su línea de trabajo desde el primer mes.
Para los usuarios, las consecuencias son concretas. Una cita que se aplaza, un examen que no se autoriza o un medicamento que no llega implican gasto de bolsillo y desplazamiento entre ciudades. Organizaciones de pacientes citadas por La FM piden mesas de seguimiento permanentes y reglas claras para la entrega de tratamientos, no solo anuncios de inversión.
La FM también recogió la dimensión política del tema. La salud ha sido uno de los puntos de mayor sensibilidad social en Colombia en la última década y cualquier modificación estructural suele encontrar resistencia tanto en el Congreso como en los sectores organizados. Por eso, buena parte del debate público gira hoy sobre si se priorizarán ajustes graduales o reformas de fondo.
En lo inmediato, el nuevo gobierno enfrenta tres tareas mínimas: estabilizar el flujo de recursos hacia prestadores y proveedores, garantizar la continuidad de tratamientos crónicos y abrir canales ágiles para resolver las quejas más urgentes de los usuarios. La magnitud de ese trabajo, según La FM, marcarán los primeros cien días del Ejecutivo en este frente.
