La llegada de un crucero al puerto de Santa Marta fue suspendida como consecuencia de la situación de seguridad que vive la región, según reportó Infobae. La decisión se tomó después de un paro armado ejecutado por miembros de las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada, que incluyó ataques contra comercios y la quema de vehículos en corredores viales de la zona.
El paro armado alteró la normalidad en municipios cercanos a la Sierra Nevada y encendió las alertas de las autoridades locales y del sector turístico. La naviera responsable del crucero optó por no atracar en Santa Marta para evitar riesgos sobre pasajeros y tripulación mientras la zona permanecía bajo alteraciones de orden público.
Ante la magnitud de los hechos, el Gobierno nacional desplegó más de 1.100 efectivos militares y de Policía con el objetivo de recuperar el control de los corredores afectados y restablecer la actividad en el territorio. La presencia de las fuerzas de seguridad se concentró en los puntos donde se habían registrado los ataques a comercios y la quema de vehículos.
Santa Marta es uno de los principales destinos turísticos del Caribe colombiano y la llegada de cruceros constituye un componente relevante de su economía local. La suspensión de una escala impacta directamente a los prestadores de servicios, como guías, transportadores, restaurantes y comerciantes, que esperaban atender a los visitantes durante la jornada.
Las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada son un grupo armado ilegal que opera en esa zona del país y que en otras ocasiones ha recurrido a paros armados como forma de presión. Estas acciones suelen traducirse en restricciones a la movilidad, cierres de vías y afectaciones a la actividad económica de los municipios bajo su influencia.
El expresidente Gustavo Petro se pronunció sobre lo ocurrido y lanzó críticas al Gobierno de Abelardo de la Espriella con la frase “Así se destruye desde el Gobierno”, recogida por Infobae en su titular. La declaración vincula la cancelación del crucero y los hechos de violencia con la gestión del Ejecutivo nacional, lo que abre un nuevo capítulo de confrontación política en torno al orden público.
En el plano institucional, el episodio deja sobre la mesa preguntas sobre la capacidad del Estado para proteger la infraestructura turística del Caribe colombiano y para responder con rapidez a los paros armados de grupos ilegales. La cancelación de la escala del crucero se convierte en un indicador visible de cómo los disturbios de orden público se traducen en pérdidas concretas para la ciudad y su sector productivo.
Por ahora, no se ha informado de una nueva fecha para la reprogramación de la llegada del crucero a Santa Marta. Las autoridades continúan con los operativos en la zona para garantizar la libre circulación y la protección de los habitantes. El sector turístico local espera que la normalidad regrese pronto para evitar nuevas cancelaciones que agraven el impacto económico de la región.
