El presidente Abelardo de la Espriella incluyó, entre las medidas para atender la emergencia en Chocó tras el terremoto de 7,4, el anuncio de nuevos estudios para una conexión interoceánica en el departamento, según informó El Colombiano. La alternativa que se evalúa contempla la construcción de un canal seco o un tren de carga que conecte los océanos Pacífico y Atlántico a través del territorio chocoano.
No es la primera vez que esa idea llega a la mesa de decisiones. De acuerdo con el reporte de El Colombiano, al menos cuatro gobiernos anteriores promovieron estudios o propuestas similares sin que ninguna se materializara. Esa secuencia de intentos fallidos marca el antecedente más inmediato del anuncio y plantea de entrada la pregunta sobre si esta será la oportunidad en que el proyecto avance.
La conexión interoceánica por Chocó ha sido vista durante décadas como una oportunidad para mover carga marítima entre los dos océanos sin pasar por el canal de Panamá, cuya capacidad ha enfrentado limitaciones en distintos momentos. Para el departamento, la promesa recurrente representa a la vez una expectativa de desarrollo económico y una frustración acumulada por los anuncios que no pasaron del papel.
La novedad ahora es el contexto. El terremoto de magnitud 7,4 que afectó a Chocó dejó daños en infraestructura, viviendas y vías, y la reconstrucción se convirtió en la prioridad declarada por el gobierno nacional. Incluir el proyecto interoceánico dentro de ese paquete le da un marco distinto al que tuvieron los intentos previos, aunque también lo amarra a los tiempos y al ritmo de la atención de la emergencia.
En términos institucionales, un proyecto de esa magnitud requeriría coordinación con ministerios de Transporte, Hacienda y Planeación, así como con entidades de ordenamiento territorial y autoridades ambientales. El anuncio de estudios es el primer paso de ese camino y, según la fuente, no incluye aún un cronograma detallado ni una cifra de inversión, elementos que serán determinantes para medir el avance.
Para los habitantes de Chocó, la diferencia entre un anuncio más y un proyecto real se mide en empleo, en vías de acceso y en condiciones de vida. La región registra históricamente déficits en conectividad terrestre, indicadores sociales por debajo del promedio nacional y una economía dependiente en buena parte del sector público. Una conexión interoceánica cambiaría esa estructura si llegara a construirse, pero por ahora lo que vuelve es la fase de estudios.
Las reacciones en la región y en el sector logístico no aparecen detalladas en la fuente citada. Lo que sí queda claro es que el gobierno decidió poner el tema sobre la mesa en un momento de alta visibilidad para Chocó, precisamente cuando la mirada nacional está puesta en la reconstrucción. Esa coincidencia puede jugar a favor de la convocatoria o convertirse en una distracción frente a las urgencias inmediatas, dependiendo de cómo se gestionen los próximos meses.
Queda pendiente conocer los términos de los estudios, qué entidad los liderará, en cuánto tiempo se entregarán y bajo qué modalidad se financiarán. También, si el proceso abrirá una conversación con las comunidades del territorio, históricamente excluidas de las decisiones sobre megaproyectos. El Colombiano plantea la pregunta en su titular: si esta será la quinta intentona o la vencida. La respuesta dependerá del seguimiento que se le haga al compromiso anunciado por el presidente De la Espriella.
