La Cancillería de Cuba emitió una declaración el martes en la que calificó como “acto de subordinación” a Estados Unidos el anuncio del presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, de romper relaciones diplomáticas con la isla una vez asuma la presidencia. La reacción cubana se produjo horas después de que el gobernante electo hiciera pública su decisión, según reportó Independent en Español.
El anuncio de De la Espriella representa un giro en la línea que Colombia había mantenido durante décadas con La Habana. Históricamente, las relaciones entre ambos países atravesaron altibajos, pero nunca se rompieron de manera definitiva. Gobiernos anteriores, incluido el de Gustavo Petro, habían retomado y profundizado los lazos diplomáticos con la isla, con acercamientos en temas comerciales y de cooperación.
La postura del presidente electo se inscribe, según su propio equipo, en un alineamiento más estrecho con la política exterior de Washington, que durante años ha mantenido una relación tensa con el régimen cubano y mantiene sanciones económicas contra la isla. Para La Habana, esa lectura es la que sustenta su queja de “subordinación”.
Cuba fundamenta su crítica en lo que describe como una presión histórica de Estados Unidos sobre los países de la región para que se distancien de la isla. El gobierno cubano ha acusado reiteradamente a Washington de utilizar su influencia para aislar diplomáticamente al país caribeño, y ha enmarcado el anuncio colombiano dentro de ese patrón.
La decisión, de concretarse, tendrá implicaciones prácticas para los colombianos residentes en Cuba, para los acuerdos de cooperación vigentes y para el comercio bilateral. Aún no se conocen detalles oficiales sobre el cronograma del rompimiento ni sobre el destino de los convenios firmados durante los últimos años, como los relacionados con misiones médicas, educación y cultura.
La reacción cubana se produce en un contexto regional sensible. Varios gobiernos de América Latina han expresado posiciones divididas frente a La Habana, algunos manteniendo vínculos estrechos y otros endureciendo su postura. El caso colombiano, por el peso político y diplomático del país, suele fijar tendencia en la región andina.
Desde el equipo del presidente electo no se conoció de inmediato una respuesta formal al calificativo lanzado por Cuba. La transición de gobierno en Colombia se encuentra en marcha y el nuevo gabinete debe asumir funciones en los próximos meses, según el calendario constitucional vigente.
Queda pendiente cómo se ejecutará el rompimiento anunciado, qué tratamiento recibirán los nacionales de cada país y qué posición adoptarán otros Estados frente a la nueva orientación de la diplomacia colombiana respecto a Cuba.
