El boletín Cuentas Claras de El Tiempo registra que la tasa de ocupación en Colombia subió 7,3 puntos porcentuales entre 2023 y 2026. El aumento coincide con la gestión del presidente Abelardo de la Espriella y con la fase final del Gobierno anterior, que dejó compromisos de personal vigentes en distintas entidades del Estado.
Según el análisis, el motor principal de ese crecimiento fue la administración pública. Sectores como salud, educación y defensa concentran buena parte de la nómina estatal y explican buena parte del incremento reportado por el medio.
El dato cambia la lectura tradicional del mercado laboral colombiano. Durante años, las mejoras en ocupación se atribuían al sector privado, a la construcción y al comercio. Que ahora el sector público lidere la generación de puestos de trabajo es una novedad que el propio medio subraya.
En términos de política pública, el fenómeno tiene implicaciones directas. Un aumento de la ocupación financiado con presupuesto del Estado depende de los ingresos corrientes de la nación y de la disponibilidad de caja del Tesoro. Si el ritmo fiscal se ajusta, esos puestos quedan expuestos a recortes o a congelamientos.
Para los ciudadanos, el efecto inmediato es positivo en lo coyuntural. Más gente con un contrato y un salario estable reduce la presión sobre los programas de transferencias y sobre la economía informal. La pregunta de mediano plazo es si esa dinámica se sostiene sin nuevos ingresos tributarios.
El sector privado aparece como el gran ausente del repunte. El análisis de El Tiempo no lo cuantifica, pero el hecho de que el medio destaque el peso del Estado sugiere que la empresa privada no acompañó con la misma intensidad la recuperación del periodo.
En el debate público, el dato reabre una discusión de larga data. Economistas y organismos como el Banco de la República han advertido en ciclos anteriores sobre los riesgos de usar el empleo público como herramienta anticíclica, por su rigidez y por su efecto sobre las cuentas fiscales.
Queda por ver cómo cierra 2026 el comportamiento del empleo y si el próximo reporte del DANE confirma la tendencia. Mientras tanto, el artículo de El Tiempo deja planteada una inquietud: el avance en ocupación es real, pero su dependencia del gasto público lo hace vulnerable a los ajustes que vendrán.
