El congresista Daniel Briceño lanzó una advertencia pública a los legisladores que han expresado su intención de no asistir a la sesión de posesión del presidente Abelardo de la Espriella. Según la fuente, su mensaje fue directo: quienes no acudan deberían renunciar al salario de ese día.
Briceño sustentó su petición en la normativa vigente del Congreso, que establece la obligación de los congresistas de presentar una excusa válida cuando no asisten a las sesiones plenarias. La posesión presidencial constituye una sesión formal del Legislativo, por lo que la asistencia tiene el mismo carácter que cualquier otra citación del órgano.
El debate se da en un contexto de alta polarización política en Colombia, donde distintos sectores han manifestado posiciones encontradas frente al nuevo gobierno. En transmisiones previas, varios legisladores habían señalado que no participarían en la ceremonia de transmisión de mando como una forma de protesta política.
La figura de la posesión presidencial está regulada por la Constitución y el reglamento del Congreso. El evento marca el inicio formal del período presidencial ante el pleno del Legislativo, un acto solemne que concentra a las tres ramas del Estado y a delegaciones internacionales.
Briceño, conocido por su actividad en redes sociales y por su rol como veedor de la gestión pública desde el Congreso, ha centrado buena parte de su labor en cuestionar ausentismo y privilegios en la Rama Legislativa. Su advertencia reitera una posición que ha mantenido en otras ocasiones sobre la rendición de cuentas de los servidores públicos.
El llamado del congresista pone el foco en un debate recurrente: la relación entre la asistencia, la productividad legislativa y la compensación salarial. La normativa interna del Congreso contempla descuentos por inasistencias no justificadas, aunque la aplicación efectiva varía según los casos.
En el plano ciudadano, el tema revive la discusión sobre el uso de los recursos públicos en el Congreso. Cada sesión cuenta con el pago de un día de salario a los legisladores, por lo que las ausencias masivas a un acto protocolario de esta magnitud generan cuestionamientos sobre la responsabilidad de quienes ocupan una curul.
Queda por verse si la advertencia de Briceño prospera como una solicitud formal ante la mesa directiva del Congreso o si se mantiene como una declaración pública. También resta conocer qué excusas presentarán los congresistas que confirmen su ausencia y cómo serán evaluadas por la Secretaría General.
La posesión de Abelardo de la Espriella se perfila como un escenario con alta visibilidad institucional, y las decisiones individuales de los legisladores sobre su asistencia quedarán registradas como parte del inicio de un nuevo ciclo político en el país.
