La esposa y la hija del narcotraficante ecuatoriano José Adolfo Macías Villamar, conocido como alias Fito, fueron capturadas en el departamento de Santander, según informó el medio Semana. La detención se produjo en territorio colombiano, en una zona fronteriza sensible por el paso de estructuras dedicadas al narcotráfico hacia el Caribe y el océano Pacífico.
Alias Fito es el cabecilla de la banda criminal Los Choneros, una de las organizaciones más poderosas de Ecuador, señalada de articular redes de tráfico de cocaína, sicariato y extorsión. Su captura y posterior fuga de una cárcel de máxima seguridad en enero de 2024 provocaron una crisis de seguridad en Ecuador y motivaron al presidente Daniel Noboa a declarar el conflicto armado interno.
Tras confirmarse la detención, el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, agradeció públicamente a las autoridades colombianas. En su mensaje, dirigido al presidente Abelardo de la Espriella, Noboa escribió: 'Así se trabaja', una expresión que en el lenguaje cotidiano alude al respaldo operativo entre ambas naciones para golpear a las redes criminales transnacionales.
El intercambio de mensajes entre mandatarios se inscribe en la cooperación bilateral en materia de seguridad que Colombia y Ecuador han sostenido en los últimos años. La zona de frontera común, de más de 580 kilómetros, ha sido escenario de operativos conjuntos contra el narcotráfico, la minería ilegal y los grupos armados organizados que aprovechan la porosidad del límite.
La captura de familiares cercanos a alias Fito tiene relevancia en la investigación contra la estructura financiera de Los Choneros. En distintos procesos judiciales en América Latina, las autoridades han apuntado a que las parejas y los hijos de los cabecillas cumplen roles logísticos: administración de bienes, movimiento de dinero y enlaces con células en otros países.
Hasta el momento no se han detallado públicamente los cargos que enfrentarán las dos mujeres detenidas ni el lugar exacto de Santander donde ocurrió la captura. Tampoco se informó si fueron puestas a disposición de la Fiscalía General de la Nación o si se evalúa una solicitud de extradición por parte del gobierno ecuatoriano.
El caso reabre el debate sobre la efectividad de los controles en la frontera colombo-ecuatoriana. Organizaciones sociales y expertos en seguridad han advertido que las capturas de familiares no siempre se traducen en el debilitamiento de las organizaciones criminales, pues estas suelen reemplazar rápidamente a sus operadores logísticos.
Por ahora, la noticia se conoce a través del reporte de Semana y del pronunciamiento del presidente Noboa en sus redes sociales. Queda pendiente la confirmación oficial de las autoridades colombianas, la judicialización de las detenidas y las eventuales solicitudes de cooperación judicial internacional que se desprendan de este procedimiento.
