El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, aseguró que su homólogo colombiano, Abelardo De la Espriella, “no tolerará” que territorio colombiano sirva de refugio a criminales ecuatorianos. La declaración la entregó durante una entrevista citada por el diario El Heraldo, donde repasó los temas centrales de la relación bilateral con Colombia.
Noboa añadió que la cooperación entre ambos gobiernos atraviesa un momento favorable. “Las cosas están mejorando, se ve una cooperación, hablamos una vez cada quince días por teléfono”, expresó el mandatario ecuatoriano, al referirse a la frecuencia de los contactos directos con De la Espriella.
El pronunciamiento ocurre en un contexto de creciente preocupación regional por la movilidad de estructuras criminales transnacionales, especialmente en la frontera común, una zona históricamente sensible por el tránsito de personas, economías ilegales y grupos armados. Ecuador ha vivido en los últimos años un recrudecimiento de la violencia vinculada al crimen organizado, lo que ha llevado a su gobierno a buscar mayor articulación con los países vecinos.
De concretarse la voluntad política anunciada por Noboa, la cooperación podría traducirse en operaciones conjuntas, intercambio de inteligencia y acciones coordinadas de las fuerzas de seguridad en la línea fronteriza. Para los ciudadanos que habitan los municipios de frontera, cualquier intensificación de la cooperación suele tener efectos directos en materia de seguridad, movilidad y comercio local.
La relación entre Colombia y Ecuador ha tenido altibajos. En años recientes, ambos países han compartido información sobre organizaciones dedicadas al narcotráfico, la minería ilegal y la trata de personas. Sin embargo, las diferencias políticas y los episodios de tensión diplomática han marcado la historia reciente de la relación bilateral, lo que hace relevantes los anuncios de entendimiento personal entre los dos jefes de Estado.
Según la información publicada por El Heraldo, Noboa destacó que existe una comunicación constante con De la Espriella y que el tono de la relación es constructivo. Esa percepción, de confirmarse en hechos verificables, podría facilitar el avance en agendas compartidas como seguridad fronteriza, migración y lucha contra el crimen organizado.
Para la ciudadanía, lo esencial será pasar de las declaraciones a resultados concretos: reducción de hechos violentos en la frontera, capturas de cabecillas de organizaciones criminales y mecanismos de protección para las poblaciones vulnerables. Las declaraciones presidenciales suelen marcar la hoja de ruta, pero su cumplimiento se mide en operaciones, cifras y procesos judiciales.
Queda pendiente conocer los detalles de los acuerdos bilaterales que se desprendan de estos contactos telefónicos quincenales. También será clave observar si los anuncios se materializan en protocolos operativos entre la Policía Nacional, las Fuerzas Militares de Colombia y sus pares ecuatorianos, y si esos acuerdos llegan a las comunidades que hoy viven los efectos directos de la criminalidad transnacional.
