El Departamento Administrativo de la Presidencia de la República (Dapre) abrió una solicitud formal de cotizaciones para producir la nueva moneda protocolaria del Gobierno de Abelardo de la Espriella. El proceso apunta a fabricar al menos 100 unidades, con fecha límite de entrega antes de cerrar el año 2026, según la información publicada por El Tiempo.
La pieza responde a una función protocolaria, es decir, se emplea en actos oficiales y ceremonias del Ejecutivo, no como medio de pago de uso cotidiano. En ese tipo de piezas suelen grabarse fechas, escudos y lemas asociados al período de gobierno, lo que les da un valor simbólico y de colección dentro y fuera del país.
De acuerdo con el extracto de El Tiempo, el diseño contempla un tigre de ojos verdes y símbolos de seguridad presidencial. La presencia de estos últimos sugiere que la moneda incluirá elementos físicos o gráficos destinados a dificultar su falsificación, una práctica habitual en piezas con fines representativos.
El Dapre es la entidad encargada de apoyar logísticamente al presidente en el ejercicio de sus funciones. Entre sus competencias están la administración de recursos, la coordinación de la casa presidencial y la gestión de elementos protocolarios usados en eventos de Estado, razón por la cual le corresponde liderar este tipo de contrataciones.
El volumen exigido, al menos 100 unidades en menos de un año, indica que las piezas se destinarán tanto al uso en actos oficiales como a entregas diplomáticas y de cortesía. Gobiernos anteriores han seguido prácticas similares al finalizar o durante su mandato, repartiendo estas monedas a visitantes ilustres y aliados internacionales.
La cotización abierta por el Dapre es una etapa previa a la adjudicación. En esta fase, distintos proveedores presentan sus propuestas técnicas y económicas, y la entidad evalúa condiciones como experiencia, capacidad de producción, materiales y cumplimiento de los símbolos de seguridad requeridos.
Para la ciudadanía, el impacto directo de este tipo de decisiones es limitado, porque no circulan en el mercado. Su relevancia está en el gasto público asociado y en el significado simbólico que proyecta la administración al comienzo de su período, un elemento que suele analizarse en el balance protocolario de cada gobierno.
Lo que sigue en el corto plazo es la recepción de propuestas, su evaluación por parte del Dapre y la selección del proveedor que fabricará las monedas. Una vez adjudicado el contrato, se conocerán el costo final, el plazo exacto de producción y la fecha en que las piezas empezarán a usarse en la agenda oficial.
