David Murcia Guzmán, señalado como cerebro de la captadora ilegal DMG, presentó este miércoles un documento ante la Fiscalía General de la Nación en el que modifica sus declaraciones previas. El escrito, conocido por la Revista Semana, despeja de responsabilidad al abogado Abelardo de La Espriella, a quien Murcia había señalado como participe de una red de supuestos pagos a congresistas.
En su retractación, Murcia Guzmán fue enfático en precisar que De La Espriella, quien fungió como su apoderado judicial, jamás le solicitó dinero con el propósito de repartir dádivas entre legisladores. Con esa afirmación, el expediente sobre la influencia política de DMG en el Congreso pierde uno de los testimonios que habían vinculado al jurista con la estructura de captación ilegal.
El caso DMG sacudió al país a finales de la década pasada. La empresa, que prometía rendimientos altos a los ahorradores, fue intervenida por las autoridades tras reunir miles de millones de pesos de cientos de miles de inversionistas en varios departamentos. Murcia Guzmán fue capturado y extraditado a Estados Unidos, donde cumplió una pena por lavado de activos, y luego regresó al país para responder ante la justicia colombiana.
Abelardo de La Espriella, en su rol de apoderado, tuvo visibilidad pública durante los procesos judiciales que enfrentó Murcia. Su cercanía con el capturado líder de DMG lo expuso a señalamientos periodísticos y políticos sobre una supuesta participación en la estrategia de la organización para ganar adeptos en el Congreso. Esos señalamientos resurgieron con fuerza en las últimas semanas, en el marco de su campaña como precandidato presidencial para las elecciones de 2026.
El nuevo escrito también incluye un dato que ha generado debate: Murcia asegura que le fue ofrecido el rol de gestor de paz durante el gobierno del presidente Gustavo Petro. Esa afirmación, si la Fiscalía la verifica, abre un flanco de investigación sobre los criterios y contactos utilizados por la oficina del alto comisionado para la paz en la selección de quienes participan en esa política pública.
La retractación de un testigo clave en un proceso penal tiene efectos jurídicos específicos en Colombia. El Código Penal contempla que, cuando el retracto se refiere a declaraciones que comprometieron la responsabilidad de un tercero, ese testimonio pierde peso dentro del expediente, salvo que existan otros elementos probatorios que respalden las acusaciones originales.
En el terreno político, el movimiento coincide con la recta final de la campaña interna de De La Espriella dentro de su movimiento. El candidato ha basado parte de su discurso en la defensa del orden, la seguridad y la lucha contra la corrupción, por lo que cualquier señalamiento de cercanía con estructuras de captación ilegal representaba una vulnerabilidad que ahora, con la retractación de Murcia, queda en parte neutralizada en el debate público.
Quedan pendientes varias preguntas sobre lo que viene. La Fiscalía deberá evaluar si el documento de Murcia constituye una retractación formal con valor probatorio o si se trata de una declaración aislada que requiere corroboración. También deberá pronunciarse sobre la oferta del rol de gestor de paz y determinar si hubo funcionarios o intermediarios involucrados en esa propuesta.
Por ahora, la novedad central es la versión exculpatoria del principal condenado por DMG respecto a uno de los nombres más visibles de la actual campaña presidencial. El caso seguirá siendo seguido de cerca por periodistas, investigadores y electores que buscan entender hasta qué punto la sombra de la captadora marcó trayectorias políticas que hoy reaparecen en la arena pública.
