El presidente Abelardo de la Espriella ha convertido la expresión “Viva Cristo Rey” en un cierre habitual de sus intervenciones públicas. De acuerdo con la columna de Las2orillas, la frase tiene raíz bíblica y funciona como una muletilla que, según recoge el columnista, le aporta al mandatario una sensación de respaldo divino en cada acto político.
La columna describe que la expresión no aparece de manera aislada. Siempre va acompañada del grito “Firme por la Patria”, el lema que identificó la campaña con la que De la Espriella llegó a la Casa de Nariño. Esa combinación de consigna religiosa y lema electoral se ha vuelto, según Las2orillas, una marca registrada del estilo discursivo del presidente.
“Viva Cristo Rey” tiene una historia que precede en siglos al uso que le da hoy el jefe de Estado. La frase se asocia con la Cristiada mexicana de los años veinte, cuando un grupo de católicos se levantó en armas contra el gobierno bajo esa invocación. También aparece ligada a movimientos católicos europeos del siglo XIX, enfrentados a gobiernos que consideraban hostiles a la Iglesia. El columnista recuerda ese recorrido para explicar la carga simbólica de las palabras que De la Espriella pronuncia al cierre de cada acto.
En el contexto colombiano, el uso de fórmulas religiosas al final de los discursos no es nuevo entre mandatarios y candidatos. Lo particular, según la columna, es la insistencia con la que De la Espriella repite la misma frase y la ata de manera permanente a su eslogan de campaña. Esa repetición, afirma el autor, construye un puente entre la identidad religiosa del presidente y su propuesta política.
El columnista señala que el recurso funciona como una forma de empoderamiento personal. Al cerrar cada intervención con “Viva Cristo Rey” y “Firme por la Patria”, De la Espriella enlaza su figura con dos elementos de alto contenido emocional: la fe cristiana y el compromiso patrio. Para sus seguidores, el gesto opera como una ratificación de convicciones. Para sus críticos, como una pieza de retórica repetitiva.
En el plano institucional, la consecuencia es visible en el tono de los actos oficiales. Las apariciones públicas del presidente suelen terminar con esa doble consigna, lo que ha generado un patrón reconocible para la opinión pública. Medios de comunicación y usuarios en redes han registrado el cierre en discursos de diferente formato, desde alocuciones en la Casa de Nariño hasta eventos en regiones.
La columna no plantea una valoración política del hábito discursivo. Se limita a reseñar el origen bíblico de la frase y a describir la forma en que De la Espriella la incorporó a su comunicación política. El texto deja abiertas preguntas sobre cómo ese estilo puede incidir en la relación del gobierno con distintos sectores de la sociedad, en especial con ciudadanos creyentes y con quienes profesan otras confesiones o ninguna.
Queda por ver si el presidente mantiene la fórmula durante todo su mandato o si la modula según el tipo de audiencia. Por ahora, “Viva Cristo Rey” y “Firme por la Patria” siguen apareciendo juntas al cierre de cada intervención, según el registro que hace Las2orillas.
