A dos semanas del terremoto que dejó cientos de muertos y miles de afectados, el presidente Abelardo de la Espriella ha hecho de las plataformas digitales el eje de su comunicación oficial. Así lo registra Diario Público, que documenta cómo los vídeos cortos se han vuelto la vía principal para informar sobre las decisiones de gobierno durante la emergencia.
El medio describe una acogida muy desigual entre la ciudadanía. Parte del público destaca la cercanía y la inmediatez de un formato que permite conocer de primera mano las acciones del Ejecutivo. Otro sector señala la falta de ruedas de prensa formales y de intervenciones en escenarios institucionales como el Congreso o la Plaza de Bolívar.
La estrategia rompe con los canales tradicionales que han usado gobiernos anteriores en momentos de crisis. En Colombia, las emergencias suelen comunicarse a través de declaraciones oficiales en radio y televisión, boletines de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres y comparecencias en el legislativo. El giro hacia TikTok marca un cambio de estilo que algunos analistas enmarcan en una tendencia global y otros leen como una apuesta personal del nuevo presidente.
El terremoto generó una crisis humanitaria que requería atención inmediata en zonas afectadas por derrumbes, viviendas destruidas y servicios básicos interrumpidos. La respuesta en redes del presidente ha incluido mensajes de condolencia, reportes sobre ayudas en camino y llamados a la calma, según el extracto publicado por Diario Público.
Para los ciudadanos, el formato de vídeo corto facilita el acceso a la información sin necesidad de sintonizar noticieros ni leer comunicados extensos. También reduce el filtro de los medios tradicionales, ya que el mensaje llega sin intermediarios. Sin embargo, la inmediatez de las redes deja menos espacio para explicar decisiones técnicas o para responder preguntas complejas que surgen en medio de una emergencia.
Sectores críticos han planteado dudas sobre la rendición de cuentas. Cuando un presidente se comunica principalmente por redes, las declaraciones quedan registradas en publicaciones digitales que pueden ser editadas o eliminadas, lo que dificulta el seguimiento a largo plazo de las promesas hechas durante la crisis. Los formatos tradicionales, en cambio, generan archivos públicos más accesibles.
El Gobierno aún enfrenta tareas pendientes en la atención del desastre. La reconstrucción de viviendas, la reapertura de escuelas y hospitales y la asistencia psicosocial a las familias damnificadas son procesos que tomarán meses y que requerirán articulación con gobernaciones, alcaldías y organismos de cooperación internacional.
Diario Público seguirá cubriendo la evolución de esta estrategia de comunicación y su efecto en la percepción ciudadana sobre la gestión de la emergencia. La pregunta que queda abierta es si el formato de TikTok funcionará como herramienta de cercanía o si terminará limitando el debate informado sobre la reconstrucción del país.
