El presidente Abelardo de La Espriella anunció una nueva estrategia de seguridad con la que busca atacar de manera directa a las organizaciones criminales que actúan en Colombia. Según el reporte de Notas de Actualidad, la directriz principal consiste en tratar como terroristas a todos los grupos criminales, sin distingo de su origen o denominación.
Como parte del mismo paquete de medidas, el mandatario ordenó la creación de un Bloque Nacional de Búsqueda contra la extorsión. Este equipo estaría dedicado a perseguir a las estructuras que se financian mediante cobros extorsivos a comerciantes, transportadores y ciudadanos de a pie, un delito que golpea la economía popular en buena parte del territorio nacional.
La estrategia también contempla reactivar las acciones dirigidas contra las finanzas de las organizaciones criminales, una línea de trabajo que ha sido utilizada en distintos momentos por las autoridades colombianas. El objetivo declarado es cortar el flujo de dinero que alimenta la cadena de actividades ilegales, desde el narcotráfico hasta la minería ilegal.
La decisión de calificar a los grupos criminales como terroristas tiene efectos prácticos en el marco legal colombiano. Bajo la legislación vigente, el terrorismo es un delito de especial gravedad, y la Corte Suprema de Justicia ha reiterado que los crímenes cometidos por organizaciones armadas al margen de la ley pueden encuadrar en esa categoría, siempre que se acrediten ciertos elementos objetivos y subjetivos. La aplicación concreta de esa calificación dependerá de cómo la trasladen la Fiscalía y los jueces a cada caso.
La extorsión es uno de los delitos que más preocupa a los colombianos. Cifras de la Policía Nacional y de la Fiscalía han señalado en años recientes que este flagelo afecta a tenderos, transportadores, campesinos y pequeños empresarios en casi todo el país. Muchas víctimas prefieren pagar antes que denunciar, lo que dificulta dimensionar el tamaño real del problema.
Bloques de búsqueda similares han funcionado en Colombia desde hace varias décadas. Su esquema se basa en concentrar unidades especializadas de la Fuerza Pública y de la Fiscalía para perseguir a cabecillas y estructuras específicas. La experiencia previa ha arrojado resultados mixtos, con golpes importantes a organizaciones, pero también con cuestionamientos sobre su sostenibilidad una vez se disuelven los equipos.
La reacción de diversos sectores políticos y sociales no se hizo esperar. Mientras algunos voceros han respaldado el endurecimiento de la política contra el crimen, otros han pedido claridad sobre los alcances jurídicos de declarar terroristas a todas las organizaciones criminales, un concepto que en Colombia incluye tanto a grupos armados con motivaciones políticas como a bandas dedicadas al narcotráfico y la extorsión.
Expertos en seguridad consultados en distintos momentos han señalado que el éxito de este tipo de estrategias depende de la coordinación entre la Fuerza Pública, la Fiscalía y la rama judicial. También han advertido que golpear las finanzas criminales requiere herramientas legales ágiles para extinción de dominio y cooperación internacional, dado que buena parte de los recursos de estas organizaciones se mueven por fuera del sistema financiero formal.
En materia de orden público, el gobierno enfrenta el desafío de mantener la presión sobre estructuras como el Clan del Golfo, las disidencias de las antiguas FARC y grupos regionales dedicados al narcotráfico y la minería ilegal. El anuncio llega en un momento en el que la extorsión y el control territorial de las economías ilegales siguen siendo las principales fuentes de violencia en varias regiones.
Queda por verse cómo se traducirá la directiva presidencial en operativos concretos, cuántas investigaciones se verán afectadas por el cambio de calificación y qué papel jugará el nuevo Bloque Nacional de Búsqueda dentro de la arquitectura institucional. Las próximas semanas serán clave para medir si la estrategia se queda en el anuncio o se refleja en resultados visibles contra la extorsión y el crimen organizado.
