El presidente Abelardo de la Espriella anunció una ofensiva total contra el narcoterrorismo en Norte de Santander, según reportó Eluniversal.com.co. En sus declaraciones, el mandatario se comprometió a regresar al departamento en un plazo de dos semanas para revisar personalmente los resultados de las acciones que adelantan las fuerzas de seguridad en la región.
Norte de Santander es uno de los departamentos con mayor complejidad en materia de orden público. Limita con Venezuela y en su territorio hacen presencia distintos grupos armados ilegales que se disputan rutas de narcotráfico, economías ilegales y control territorial sobre municipios de frontera.
La región ha sido escenario recurrente de enfrentamientos entre el Ejército, la Policía y organizaciones como el ELN, disidencias de las antiguas FARC y bandas criminales dedicadas al narcotráfico. La situación ha generado episodios de violencia que afectan a la población civil, incluyendo desplazamientos forzados, confinamientos y restricciones a la movilidad.
El anuncio presidencial se produce en un momento en el que las autoridades nacionales concentran esfuerzos en zonas de frontera donde la actividad de los grupos ilegales tiene impacto directo sobre la seguridad de los habitantes. La estrategia anunciada busca, según el propio presidente, dar respuesta a las denuncias ciudadanas sobre la presencia de estos grupos en el territorio.
La decisión de regresar al departamento en quince días fue interpretada como un compromiso de seguimiento directo por parte del jefe de Estado. En la práctica, ese tipo de visitas de verificación suelen traducirse en reuniones con mandos militares y de la Policía, así como en encuentros con autoridades locales y representantes de la sociedad civil.
Desde el Gobierno se ha reiterado en distintas oportunidades que la lucha contra el narcoterrorismo es una prioridad en la agenda oficial. Las Fuerzas Militares y la Policía Nacional han mantenido operaciones sostenidas en Catatumbo y otras subregiones de Norte de Santander, con resultados que las propias autoridades evalúan y publican periódicamente.
Para los habitantes de la zona, el impacto de estas operaciones se mide en indicadores concretos: disminución de acciones armadas, retorno de familias desplazadas, reactivación de la actividad económica y presencia efectiva del Estado en veredas y corregimientos donde la institucionalidad ha sido históricamente débil. La expectativa es que el regreso presidencial sirva para constatar avances en esos frentes.
En las próximas semanas se espera que las autoridades informen sobre los operativos desplegados, los resultados obtenidos y las metas trazadas para el corto plazo en el departamento. La visita anunciada por De la Espriella será, según lo expresado por el propio presidente, el escenario para revisar esos avances y tomar decisiones sobre el rumbo de la estrategia.
