El presidente Abelardo de La Espriella confirmó que el proyecto de desalinizadoras previsto para Santa Marta quedó descartado. La decisión abre un nuevo capítulo en la búsqueda de soluciones al desabastecimiento de agua que enfrenta la capital del Magdalena.
Según la información publicada por El Tiempo, el plan contemplaba una inversión de 786.032 millones de pesos. En agosto, el Distrito había informado que el proyecto se había destrabado luego de meses de incertidumbres administrativas y financieras.
Tras el anuncio presidencial, el alcalde de Santa Marta solicitó al Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio una mesa de trabajo conjunta. El propósito es evaluar opciones técnicas y presupuestales que permitan asegurar la prestación del servicio de acueducto.
Las desalinizadoras son plantas que convierten agua de mar en agua apta para el consumo humano mediante procesos de ósmosis inversa. En ciudades costeras con estrés hídrico se han utilizado como complemento a fuentes tradicionales como ríos o embalses.
Santa Marta enfrenta desde hace años problemas de continuidad y calidad en el servicio de agua potable. La combinación de crecimiento turístico, urbanístico y temporadas secas prolongadas ha incrementado la presión sobre el sistema de acueducto local.
La suspensión del proyecto implica revisar qué entidades quedarán a cargo de la operación y del financiamiento. También queda por definirse si los recursos inicialmente previstos se reasignan o si se incorporan nuevas fuentes de cooperación internacional.
El Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio es la entidad rectora de la política de agua potable y saneamiento básico en Colombia. A través del Viceministerio de Agua y Saneamiento Básico, esa cartera ha impulsado esquemas de inversión regional con vigencias futuras y alianzas público-privadas.
En declaraciones recogidas por El Tiempo, tanto el Gobierno Nacional como la Alcaldía coincidieron en la necesidad de mantener el servicio mientras se estudian las nuevas alternativas. La mesa técnica buscará plazos cortos para presentar una ruta concreta a los samarios.
La decisión afecta de manera directa a los habitantes de Santa Marta y a los turistas que visitan la ciudad cada año. Sectores como la gastronomía, el comercio y la hotelería han sido los más sensibles a los cortes y a la baja presión del agua en temporadas altas.
Queda pendiente el cronograma de la mesa de trabajo y los estudios que se contraten para definir la nueva solución. La ciudadanía espera resultados antes de que llegue la próxima temporada seca, cuando el sistema suele mostrar sus mayores limitaciones.
