El presidente Abelardo de La Espriella tomó una decisión que modifica el rumbo de un proyecto de infraestructura esperado desde hace años en Santa Marta. Los 786.000 millones de pesos que estaban destinados a una planta desalinizadora se reorientarán hacia una solución distinta, todavía sin definir, según informó El Tiempo.
La desalinizadora había sido presentada como una de las respuestas centrales a la crisis de abastecimiento de agua que enfrenta la ciudad. Santa Marta, capital del Magdalena, arrastra problemas históricos de acceso al recurso por el crecimiento urbano, la deforestación de cuencas y la presión sobre los acueductos locales. Cada verano la situación se agrava y los cortes del servicio se vuelven una queja recurrente de los habitantes.
Desde la Presidencia se anunció que en aproximadamente 10 días se dará a conocer la nueva alternativa técnica y financiera para garantizar el agua en el Distrito. El cambio de planes ocurre en medio de la presión social que mantienen los samarios por un servicio continuo y de calidad, una demanda que distintos sectores llevan años planteando.
La decisión de descartar la desalinización abre un interrogante sobre el destino de los estudios, los procesos de contratación en curso y los compromisos ya adquiridos con operadores y entidades territoriales. Reasignar un monto cercano a los 800.000 millones de pesos implica ajustes presupuestales y nuevas licitaciones, lo que suele traducirse en plazos más largos.
La medida también tendrá impacto en las comunidades que esperaban el agua producida por la desalinizadora como salida estructural. Habitantes de barrios populares, líderes cívicos y gremios turísticos han sido los más vocales en pedir soluciones definitivas, y ahora esperan conocer los detalles de la nueva propuesta antes de pronunciarse.
En el plano político, el cambio de estrategia ocurre en los primeros meses de la administración de De La Espriella, cuando aún se están definiendo las prioridades de inversión en regiones costeras. Santa Marta, con su peso turístico y su vulnerabilidad climática, aparece como una plaza clave para evaluar la capacidad de respuesta del Gobierno nacional.
Por ahora, la ciudadanía y los actores locales quedan a la espera de la conferencia o el acto oficial en el que se presente la nueva fórmula. Hasta entonces, el sistema de acueducto distrital sigue dependiendo de las fuentes tradicionales y de los esquemas de contingencia que la ciudad ha tenido que aplicar en los últimos años.
