El Gobierno de Abelardo de la Espriella asumió el manejo político de la emergencia por el terremoto sin contar con un director propio al frente de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD). Según reportó EL PAÍS, la falta de empalme con la administración anterior impide al nuevo equipo conocer el estado real de la entidad que coordina la respuesta humanitaria.
La UNGRD es la entidad del Estado colombiano responsable de coordinar la atención de emergencias por fenómenos naturales como sismos, inundaciones y deslizamientos. Su dirección requiere articulación con gobernaciones, alcaldías, Bomberos, Defensa Civil y la Fuerza Pública, además del manejo de los recursos del Fondo Nacional de Gestión del Riesgo.
El terremoto que motivó la declaratoria de emergencia humanitaria golpeó a varias poblaciones del país. Según la fuente, la respuesta inicial recayó en funcionarios de carrera y en el cuerpo directivo que venía de la administración anterior, mientras el nuevo gabinete termina de posesionarse y revisar los inventarios, contratos y compromisos pendientes.
El empalme entre gobiernos es el proceso mediante el cual la administración saliente entrega a la entrante un informe detallado sobre el estado de las entidades, los programas en ejecución y los compromisos financieros asumidos. Cuando ese proceso no se completa, la nueva administración queda a ciegas frente a decisiones urgentes.
La situación obliga al Ejecutivo a nombrar con rapidez a un director encargado o titular de la UNGRD. Mientras tanto, las decisiones sobre auxilios, maquinaria, alojamientos temporales y ayudas humanitarias deben pasar por funcionarios que aún no han recibido un mandato claro del nuevo Gobierno.
Para la ciudadanía, el riesgo operativo es concreto. Una entidad sin liderazgo nombrado enfrenta demoras en la entrega de ayudas, descoordinación con los entes territoriales y posibles vacíos en la contratación de obras de emergencia. En zonas afectadas por sismos, esas demoras pueden traducirse en más damnificados sin atención.
Desde el punto de vista institucional, el episodio reabre el debate sobre los protocolos de transición en Colombia. Organizaciones de control y académicos han señalado en otras oportunidades que la falta de empalmes completos afecta la continuidad de políticas públicas en sectores sensibles como salud, defensa y gestión del riesgo.
La fuente no detalla si la administración saliente entregó algún documento parcial sobre la UNGRD ni cuál es la magnitud de los recursos del Fondo Nacional de Gestión del Riesgo disponibles en este momento. Ese inventario será una de las primeras tareas del nuevo director, una vez se designe.
En los próximos días se espera que el Gobierno de De la Espriella informe sobre el nombramiento del nuevo director de la UNGRD y sobre el balance de daños del terremoto. También está pendiente la publicación de los decretos de respuesta y la convocatoria del Consejo Nacional de Gestión del Riesgo, órgano asesor previsto para estos casos.
