El Gobierno del presidente Abelardo de la Espriella dio por terminados todos los procesos de diálogo que hacían parte de la política de paz total, según informó CAMBIO Colombia. La determinación incluye las conversaciones que se adelantaban con el ELN y con las disidencias de las Farc, así como los espacios sociojurídicos que dependían de esa arquitectura de negociación.
La decisión también alcanza a la Zona de Ubicación Temporal instalada en el Valle del Guamuez, en el departamento del Putumayo, que fue levantada como parte del mismo paquete de medidas. Con ese levantamiento, desaparece el último enclave territorial que había quedado en pie bajo el esquema de la paz total.
La paz total fue la apuesta de negociación que el Estado colombiano adoptó como marco para intentar acercar diálogos simultáneos con múltiples grupos armados y estructuras criminales. Bajo ese paraguas se inscribieron, en distintos momentos, mesas con el ELN, con disidencias de las Farc como el Estado Mayor Central y la Segunda Marquetalia, y con otros colectivos armados. Los espacios sociojurídicos, por su parte, eran escenarios de participación diseñados para que organizaciones criminales pudieran aportar a la verdad y a la reparación.
El cierre de las mesas con el ELN y las disidencias de las Farc tiene efectos directos sobre la seguridad en zonas donde esos grupos tienen presencia, en particular en regiones del sur occidente y la frontera con Ecuador, donde el Valle del Guamuez es un punto sensible por su ubicación estratégica. La terminación de los diálogos no implica, por sí misma, un cambio automático en la situación de seguridad, pero sí redefine las reglas bajo las cuales el Estado se relacionará con esas organizaciones.
Para la ciudadanía, el anuncio supone el fin de un ciclo de expectativas en torno a eventuales acuerdos. En municipios donde los grupos negociaban, la población civil queda a la espera de conocer qué estrategia de seguridad y qué ofertas de sometimiento, si las hay, reemplazarán el esquema anterior.
Según la fuente, la decisión se tomó como un paquete integral que cubre diálogos, espacios sociojurídicos y la zona temporal del Valle del Guamuez. La lectura inmediata es que el Gobierno de De la Espriella optó por desmontar de raíz el andamiaje heredado de la política de paz total, en lugar de mantenerlo parcialmente en funcionamiento.
Quedan pendientes por esclarecer varios puntos. Entre ellos, qué pasará con los integrantes de las estructuras que estaban dentro de los espacios sociojurídicos, cómo se redistribuirán las fuerzas de seguridad en las zonas afectadas y si se abrirá un nuevo modelo de conversación o si, por el contrario, se transitará exclusivamente por rutas de sometimiento individual y acción militar.
