El presidente Abelardo de la Espriella confirmó la activación de las primeras medidas orientadas a enfrentar el fenómeno de El Niño durante el bienio 2026-2027. El anuncio, recogido por Vanguardia, marca el arranque formal de una estrategia que combina dos líneas de acción: el ahorro energético y el respaldo con generación térmica.
El objetivo central declarado por el Ejecutivo es proteger los niveles de los embalses, que son la principal fuente de energía eléctrica del país. Cuando las lluvias escasean, esas reservas bajan y crece el riesgo de restricciones en el servicio. Por eso, la estrategia apunta a que la demanda se cubra temporalmente con plantas térmicas, mientras se cuida el agua acumulada.
El fenómeno de El Niño es un evento climático recurrente que reduce las lluvias en buena parte del territorio colombiano y que, en ciclos anteriores, ha obligado al Gobierno a decretar alarmas por el descenso de los embalses. En esa historia se inscribe la decisión ahora confirmada: anticiparse a la caída de los caudales antes de que se traduzca en apagones o racionamientos.
En términos operativos, el paquete anunciado incluye dos componentes. El primero es el llamado al ahorro de energía en hogares, comercios e industrias, una medida que depende del comportamiento de los usuarios. El segundo es la entrada en operación de plantas de generación térmica, que consumen gas o combustibles líquidos y permiten reducir la presión sobre las hidroeléctricas.
La activación de generación térmica tiene un costo económico y ambiental. Funciona como un seguro frente al desabastecimiento, pero encarece el precio de la energía y aumenta las emisiones. Por esa razón, el Gobierno suele usarla como recurso temporal, hasta que los embalses se recuperen con el regreso de las lluvias.
El momento del anuncio coincide con la cercanía del fenómeno. Los organismos climáticos vienen de alertar sobre la probabilidad de un evento El Niño en el corto plazo, lo que obliga a las autoridades del sector eléctrico a prepararse con anticipación. La confirmación del presidente se produce en ese contexto.
Las medidas tienen efectos directos sobre la ciudadanía. Si los embalses bajan demasiado, pueden decretarse restricciones al servicio eléctrico, con cortes programados por zonas o por actividades económicas. De ahí la insistencia oficial en que los usuarios reduzcan el consumo como forma de evitar una medida más drástica.
En el sector productivo, industrias electro-intensivas como la siderurgia, el aluminio, el cemento y el papel pueden ver alterada su operación si se llega a un esquema de racionamiento. Las empresas de servicios públicos y los grandes consumidores son los primeros llamados a coordinar planes de contingencia.
Quedan pendientes varios puntos sobre los detalles del plan. El Gobierno aún no ha precisado el alcance exacto del llamado al consumo, los incentivos para la autogeneración, ni los montos de energía térmica que se incorporarán al sistema. También falta definir si habrá decretos específicos o si la estrategia se ejecutará con los instrumentos ya disponibles.
La confirmación del presidente deja en marcha una estrategia que se extenderá, en principio, durante 2026 y 2027, con el horizonte de atravesar el fenómeno sin apagones. El resultado dependerá tanto de la intensidad real de El Niño como de la respuesta del Gobierno, del sector eléctrico y de los usuarios en los próximos meses.
