El presidente Abelardo de la Espriella confirmó un segundo bombardeo contra las disidencias que se identifican con el alias de 'Calarcá'. El operativo se ejecutó en una zona selvática del sur del país, en el marco de una ofensiva aérea que las Fuerzas Militares calificaron como masiva.
Según el reporte del Ejército Nacional de Colombia, el bombardeo dejó ocho personas muertas. La institución armada difundió la información a través de un comunicado oficial, en el que presenta la acción como un nuevo hito operativo dentro de la política de seguridad del actual Gobierno.
El anuncio se conoce pocos días después de un primer bombardeo contra la misma estructura, lo que configura el segundo golpe militar del Ejecutivo contra ese grupo en un periodo corto. Las Fuerzas Militares no detallaron, en el extracto disponible, la ubicación exacta ni la fecha precisa del nuevo operativo.
El bloque disidente mencionado en el reporte se inscribe en las fracturas que han afectado a organizaciones armadas ilegales que en distintos momentos se han apartado de procesos de diálogo con el Estado. La figura de 'Calarcá' aparece asociada a esos grupos disidentes que mantienen presencia en zonas selváticas del sur colombiano, áreas históricamente disputadas por la fuerza pública.
La política de seguridad del Gobierno ha incluido operativos de alta intensidad contra estructuras armadas organizadas. Dentro de esa línea, las Fuerzas Militares han intensificado el uso de operaciones aéreas en zonas de difícil acceso terrestre, una modalidad que ya se había empleado en ciclos ofensivos anteriores contra otros grupos armados.
Para los ciudadanos, este tipo de operativos suele tener efectos diferenciados en las regiones. Por un lado, las comunidades que han padecido la presencia de grupos armados pueden percibir una mayor presencia estatal. Por otro, organizaciones de derechos humanos suelen llamar la atención sobre los riesgos que las operaciones aéreas representan para la población civil que habita en zonas de conflicto.
El Gobierno no presentó, en el extracto disponible, un balance sobre posibles afectaciones a civiles. Tampoco se conocieron reacciones de voceros de las disidencias ni de organismos internacionales de derechos humanos frente a este segundo bombardeo confirmado por el Ejecutivo.
El comunicado del Ejército enmarcó la acción dentro de los objetivos estratégicos de la fuerza pública para afectar la capacidad operativa de los grupos armados ilegales. La confirmación presidencial refuerza el respaldo político del jefe de Estado a la continuidad de este tipo de operaciones en el sur del país.
Queda por conocer el reporte oficial completo con la ubicación del operativo, la identificación de los fallecidos y el inventario de material decomisado, datos que las Fuerzas Militares suelen entregar en las jornadas posteriores al anuncio.
