El presidente Abelardo de la Espriella definió al gerente del Fondo Milagro, la figura que administrará los recursos destinados a la reconstrucción de las zonas afectadas por el reciente terremoto. Según la información publicada por Pulzo, el elegido es el empresario Jaime Andrés Uribe, y no el ex alcalde de Bogotá Enrique Peñalosa, cuyo nombre había sonado en versiones previas.
El Fondo Milagro es el instrumento financiero que el Gobierno nacional habilitó para canalizar donaciones y partidas públicas hacia la reconstrucción. Su gerencia queda en cabeza de un empresario con trayectoria en el sector privado, lo que según el propio anuncio busca darle velocidad al manejo de los recursos y a la ejecución de obras en los territorios golpeados por el sismo.
La designación llega en un momento crítico. El terremoto dejó daños en viviendas, vías, hospitales y escuelas de varios municipios, y las comunidades afectadas esperan respuestas concretas del Estado. El nuevo gerente asume la responsabilidad de priorizar proyectos, contratar obras y rendir cuentas sobre el uso de cada peso que ingrese al fondo.
El reto inmediato es operativo. Hay que levantar un diagnóstico detallado de los daños, coordinar con alcaldías y gobernaciones, y definir un cronograma de obras que permita avanzar antes de que lleguen las lluvias o se agraven las condiciones de vida de los damnificados. También está pendiente la articulación con entidades como la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres y los ministerios del ramo.
En el plano político, la elección de un empresario del sector privado para un fondo de esta magnitud marca un mensaje sobre el estilo de gestión que impulsa De la Espriella. El Gobierno apuesta por perfiles con experiencia en ejecutar proyectos grandes y por una gerencia técnica, lejos de la burocracia tradicional. Sectores de oposición y veedurías ciudadanas ya pidieron transparencia en los contratos y publicación abierta de cada movimiento del fondo.
Otro frente sensible es el de la transparencia. Organizaciones de control y la ciudadanía en general han reclamado que se conozca la lista de donantes, los montos aportados y los criterios de asignación de los recursos. Sobre el gerente recae ahora la obligación de abrir canales de información y de responder por resultados verificables en las zonas afectadas.
Desde el sector privado, la llegada de un empresario a la gerencia se interpreta como una señal de confianza para los aportes de grandes empresas y multilaterales. Los gremios esperan que el fondo opere con reglas claras y con trámites ágiles, algo clave para que los recursos lleguen sin tropiezos a donde más se necesitan.
Para los habitantes de los municipios golpeados por el terremoto, lo importante es cuánto tarda la reconstrucción en llegar a sus casas. La creación del fondo y la designación de su gerente son apenas el primer paso de un proceso largo que incluye desminado de escombros, reconstrucción de acueductos, reparación de escuelas y reactivación de la economía local.
En los próximos días se esperan anuncios sobre la estructura del fondo, los miembros de su comité directivo y los primeros desembolsos. La expectativa nacional está puesta en si la gerencia de Jaime Andrés Uribe logra traducir las donaciones y las partidas públicas en obras visibles dentro de un plazo razonable.
