El presidente Abelardo de la Espriella designó a Carlos Felipe Mejía como nuevo embajador de Colombia en España, según informó El País. La noticia fue confirmada en las últimas horas y ubica al exsenador antioqueño al frente de una de las representaciones diplomáticas más relevantes del país en Europa.
Mejía es uno de los fundadores del partido Centro Democrático, colectividad de la que hizo parte desde su creación y en la que construyó buena parte de su trayectoria política. Antes de su paso por el Senado de la República, se desempeñó en cargos regionales y se le reconoce dentro del uribismo como una figura cercana a las posiciones más duras de esa corriente.
Su llegada a la embajada en Madrid ocurre en el arranque del gobierno de De la Espriella, periodo en el que se han venido anunciando designaciones diplomáticas en distintos destinos. La elección de un político con trayectoria legislativa y vínculos con el uribismo marca el perfil que el nuevo gobierno quiere darle a esa misión, en un país con el que Colombia mantiene una relación económica, migratoria y cultural de larga data.
La relación bilateral con España incluye asuntos como la cooperación judicial, la inversión empresarial, los flujos migratorios y los acuerdos comerciales en el marco de la Unión Europea. Una embajada en Madrid suele estar involucrada en el seguimiento de esos temas, así como en la atención de la comunidad colombiana residente en territorio español.
Desde el punto de vista político, la decisión genera reacciones de inmediato. Sectores cercanos al gobierno han saludado la designación por la experiencia del exsenador en el manejo de temas legislativos. En la oposición y en columnas de opinión se han empezado a cuestionar los nombramientos diplomáticos, en la medida en que se consideran piezas clave del nuevo ajedrez institucional.
El nombramiento debe surtir los trámites habituales ante el Ministerio de Relaciones Exteriores y, en el caso de España, el beneplácito del gobierno de ese país antes de que Mejía asuma funciones en propiedad. Hasta tanto ese proceso culmine, la embajada puede quedar a cargo de un encargado o del funcionario de carrera que se desempeñe como ministro consejero.
El Centro Democrático aún no se ha pronunciado de manera oficial sobre la salida de uno de sus cofundadores hacia la diplomacia del gobierno de De la Espriella. El episodio se suma al debate sobre el papel que juegan en la nueva administración figuras con pasado en esa colectividad, en un contexto de recomposición de las fuerzas políticas que acompañaron al uribismo.
Para los ciudadanos, lo que está en juego con un cambio de embajador es el rumbo de la relación bilateral con España y la forma en que se atienden los servicios consulares. La comunidad colombiana en ese país es una de las más grandes en Europa, por lo que la designación es seguida con atención por connacionales que dependen de la embajada para trámites de documentación, asistencia y protección.
