Según la agencia ANSA Latina, el presidente Abelardo de la Espriella ordenó el desmonte de la política de 'paz total', la estrategia de diálogo simultáneo con grupos armados y organizaciones criminales que había sido una de las banderas del gobierno anterior.
La 'paz total' fue concebida como un marco amplio de negociaciones que buscaba reducir la violencia a través de conversaciones con estructuras ilegales, acercamientos humanitarios y procesos de sometimiento a la justicia. Su puesta en marcha involucró al Ministerio de Defensa, a la oficina del Alto Comisionado para la Paz y a las fuerzas militares.
Con la decisión informada por ANSA Latina, el gobierno de De la Espriella da una señal clara de que la vía del diálogo multilateral con los grupos armados dejará de ser el eje de la política de seguridad. En su lugar, se anticipa un enfoque orientado a la acción institucional y militar, aunque la fuente no precisa los instrumentos específicos que lo reemplazarán.
La medida impacta de forma directa en la arquitectura institucional creada para gestionar los diálogos. La oficina del Alto Comisionado para la Paz, las mesas de negociación instaladas con distintos grupos y los equipos de facilitación humanitaria enfrentan un escenario de transición cuyas reglas todavía no han sido definidas públicamente.
Para la ciudadanía, el cambio tiene efectos en dos planos. Por un lado, la expectativa sobre los procesos de desmovilización individual y colectiva que estaban en curso. Por otro, la percepción de seguridad en regiones donde la presencia de grupos armados sigue siendo determinante, y donde la continuidad o el cierre de los diálogos se traduce en cambios sobre el terreno.
Sectores políticos y sociales venían cuestionando los resultados de la 'paz total' por la persistencia de hechos violentos, masacres y disputas entre grupos ilegales por el control de economías ilegales. La decisión del presidente se produce en un contexto de presión por resultados concretos en materia de orden público.
La fuente consultada no detalla cronograma ni actos administrativos concretos. Quedan pendientes preguntas clave sobre el futuro de las mesas activas, el papel que asumirán las fuerzas militares y de policía, y si el gobierno abrirá una nueva etapa de conversaciones bajo condiciones distintas.
ANSA Latina, agencia italiana con cobertura regional, emitió esta información en su sección latina. La nota sirve como referencia inicial y será necesario esperar los comunicados oficiales de la Casa de Nariño y del Ministerio de Defensa para conocer el alcance completo del desmonte anunciado.
