El presidente Abelardo de la Espriella presentó oficialmente la Fuerza de Tarea Conjunta Uranta, una unidad militar creada con un propósito específico: atacar las finanzas de las organizaciones terroristas que operan en Colombia. Según informó El País, el anuncio incluyó un nuevo mensaje del Mandatario dirigido a los grupos de narcoterrorismo que delinquen en el territorio nacional.
La creación de esta fuerza de tarea se inscribe en la estrategia de seguridad nacional que busca debilitar la capacidad operativa de estructuras armadas ilegales. Golpear las finanzas, y no solo los frentes armados, es una línea de trabajo que las Fuerzas Militares han reforzado en los últimos años, porque las economías ilícitas financian la compra de armamento, el pago de remuneraciones y la logística de los grupos armados.
El enfoque financiero no es nuevo en la doctrina contra el terrorismo. Investigaciones de organismos internacionales han mostrado que la rentabilidad del narcotráfico, la minería ilegal y la extorsión sostiene buena parte de la capacidad de daño de estas organizaciones. Por eso, unidades especializadas suelen trabajar de forma articulada con la Fiscalía, la Policía Judicial y la Unidad de Información y Análisis Financiero (UIAF), con el fin de rastrear, congelar y judicializar los recursos de origen ilícito.
Para la ciudadanía, este tipo de operaciones tiene efectos directos en la vida cotidiana. Cuando se reduce el dinero de un grupo armado, disminuyen sus capacidades de intimidar a poblaciones, de reclutar menores y de cooptar economías locales enteras, como ocurre en zonas cocaleras o de minería ilegal. A la vez, los operativos contra finanzas suelen generar investigaciones prolongadas que pueden traducirse en procesos judiciales por lavado de activos y enriquecimiento ilícito.
El anuncio se produce en un contexto de presión creciente contra las disidencias, el ELN y otras estructuras que combinan narcotráfico y acción terrorista. El lenguaje, pues, se dirige a estos grupos con la advertencia de que el Estado busca cortar su músculo financiero, no solo enfrentar su pie de fuerza en combate.
La presentación de la Fuerza Uranta deja varias preguntas abiertas sobre su composición, jurisdicción y articulación con las fuerzas ya existentes. Falta el seguimiento de su hoja de ruta, su primer balance de resultados y la forma en que se medirá su impacto en las economías criminales que hoy sostienen a los grupos de narcoterrorismo en distintas zonas del país.
