El presidente electo Abelardo de la Espriella cerró en Neiva una nueva jornada del proceso de empalme que su equipo viene adelantando con las regiones. En su declaración, el mandatario electo puso el acento en el orden público y dirigió un mensaje a los grupos armados ilegales que hacen presencia en el departamento del Huila.
“Lo que necesita Huila es seguridad”, señaló de la Espriella, según el reporte conocido. La frase condensa la preocupación ciudadana por los hechos de violencia que afectan a distintos municipios del sur colombiano, donde las disidencias de las antiguas Farc mantienen control de zonas rurales y corredores estratégicos.
Además del componente de seguridad, el presidente electo anunció que su administración priorizará los proyectos de infraestructura y desarrollo que se encuentren en fase tres, es decir, aquellos que ya cuentan con estudios, diseños y financiamiento asegurados y solo requieren ejecución.
La decisión de concentrar recursos en proyectos maduros busca reducir los tiempos de inicio de obras y responder a las demandas históricas del Huila en sectores como vías terciarias, acueductos regionales y electrificación rural, áreas donde la brecha entre lo planeado y lo ejecutado ha sido motivo de reclamos ciudadanos.
El empalme en Neiva hace parte de la transición ordenada entre el gobierno saliente y el equipo del presidente electo. Este proceso incluye reuniones con gobernadores, alcaldes y equipos técnicos para revisar el estado de los programas, los contratos en curso y los compromisos pendientes.
Para los habitantes del Huila, el mensaje sobre seguridad llega en un momento sensible. El departamento ha sido escenario de hostigamientos, amenazas a líderes sociales y restricciones a la movilidad de comunidades campesinas e indígenas, lo que ha incrementado la percepción de vulnerabilidad entre la población civil.
En materia institucional, la declaración del presidente electo fija la línea con la que arrancará su relación con la fuerza pública y los ministerios de Defensa e Interior. La prioridad declarada es recuperar el control territorial y fortalecer la presencia del Estado en las zonas más afectadas por la violencia.
Como contexto, el Huila comparte zonas selváticas y de páramo con Cauca y Caquetá, departamentos que históricamente han sido corredores de las disidencias. La estrategia de seguridad que se implemente allí suele articularse con planes regionales de desarrollo y con la presencia de militares y policías en cabeceras municipales.
Queda pendiente conocer los detalles del plan de seguridad para el Huila, así como la lista concreta de proyectos en fase tres que serán priorizados una vez se posesione el nuevo gobierno. La transición y el empalme en Neiva son apenas el primer paso de una conversación que continuará en las próximas semanas.
