El presidente Abelardo de la Espriella le pidió a la ministra de Transporte que adelante una revisión exhaustiva de los mecanismos de control vial, según reportó Portafolio.co. El foco de la solicitud son las fotomultas, herramientas de sanción automática que cámaras y sensores aplican a los vehículos que infringen las normas de tránsito.
El sistema de fotomultas funciona a partir de dispositivos instalados en vías urbanas y carreteras. Las cámaras captan presuntas infracciones, como exceso de velocidad, cruce en rojo o invasión de carriles, y generan comparendos que llegan al propietario del vehículo. El pago se asocia al proceso de revisión técnico-mecánica y al seguro obligatorio.
En los últimos años, distintos sectores han señalado que el modelo presenta fallas. Conductores y gremios del transporte han denunciado cobros que consideran injustificados, errores en la identificación de placas y demoras en los procesos de impugnación. También han cuestionado la opacidad en los criterios con los que se aplican las sanciones.
El Ministerio de Transporte es la entidad rectora de la política vial en Colombia. Entre sus funciones está la regulación del tránsito, la supervisión de los sistemas de control y la definición de lineamientos para los organismos de tránsito territoriales. Una revisión de fondo ordenada por el presidente implicaría revisar los contratos, los manuales de procedimiento y los tiempos de respuesta a los reclamos.
La solicitud presidencial llega en un momento sensible para los usuarios de las vías. Las fotomultas afectan de manera directa a conductores particulares, empresas de transporte y motociclistas, sectores que representan buena parte de la movilidad cotidiana en ciudades como Bogotá, Medellín y Cali. Un ajuste en los criterios de sanción puede tener efectos en los ingresos de los municipios, que reciben porcentajes de esos cobros.
En el debate también pesa la discusión sobre el carácter preventivo o recaudador de estos dispositivos. Mientras algunos análisis resaltan su aporte a la reducción de accidentes y a la disciplina vial, otros cuestionan que se hayan convertido en una fuente de ingresos constante para las ciudades, sin una evaluación transparente de su impacto en la siniestralidad.
La reacción del Ministerio de Transporte será clave para determinar el alcance de la revisión. La cartera podría convocar mesas de trabajo con la Agencia Nacional de Seguridad Vial, los organismos de tránsito y representantes de los usuarios para evaluar los puntos críticos del sistema.
Por ahora, la petición del presidente reabre una conversación que estaba latente en el país. Queda por verse si la revisión derivará en cambios regulatorios, en auditorías a los operadores de las cámaras o en ajustes a los procedimientos de notificación e impugnación de comparendos.
Según la información publicada por Portafolio.co, la instrucción directa del presidente a la ministra marca un giro en el tratamiento de un tema que combina seguridad vial, ingresos públicos y derechos de los conductores. El resultado de esa revisión será un indicador de la postura del Gobierno frente al equilibrio entre el control en las vías y la protección al ciudadano.
