El presidente Abelardo de la Espriella dio la instrucción de que el Ministerio de Hacienda adelante un diálogo con el Fondo Monetario Internacional. El propósito, según reportó Caracol Radio, es atender la crisis fiscal que el nuevo gobierno asegura haber recibido como saldo de la administración anterior.
De la Espriella enmarcó la decisión en su primer mensaje sobre el estado de las finanzas públicas. Atribuyó el desbalance a la gestión del expresidente Gustavo Petro y planteó que la conversación con el organismo multilateral es el primer paso para definir una ruta de estabilización.
El Fondo Monetario Internacional es un organismo integrado por 190 Estados miembros. Su función habitual con países que lo solicitan incluye asistencia técnica, seguimiento macroeconómico y, en algunos casos, líneas de crédito. Una conversación con Minhacienda no implica, por sí misma, un acuerdo de financiamiento ni la firma inmediata de un programa formal.
En Colombia, el responsable de formular y ejecutar la política fiscal es el Ministerio de Hacienda. La cartera, bajo instrucción presidencial, deberá ahora establecer los contactos técnicos con el equipo del FMI. El alcance, los temas de la agenda y los tiempos dependerán de lo que se defina en esas primeras reuniones.
El anuncio llega en un momento en el que el nuevo gobierno debe presentar el marco fiscal de mediano plazo y negociar el presupuesto nacional con el Congreso. Una eventual cooperación con el FMI suele condicionarse al cumplimiento de metas de déficit, deuda y ajuste estructural, variables que pesan sobre las decisiones de gasto e inversión del Estado.
Para los ciudadanos, una conversación de este tipo puede traducirse en señales tempranas sobre el rumbo de los impuestos, el gasto público y la deuda. Aunque no hay un compromiso firmado, el hecho de que el país dialogue con el FMI suele influir en la percepción de los mercados sobre el riesgo soberano y en el costo de financiamiento del Estado.
Desde la oposición y desde sectores cercanos al gobierno anterior aún no se conoce una reacción pública unificada al anuncio. La administración Petro ha sostenido durante su mandato que las finanzas se manejaron con responsabilidad y que el país cerró con cifras macroeconómicas estables, una versión que choca con el diagnóstico hecho por De la Espriella al asumir.
Queda pendiente precisar qué tipo de asistencia se solicitará al FMI y bajo qué modalidad: una consulta del Artículo IV, un programa de servicio extendido o una línea de crédito, por ejemplo. También está por verse si el proceso irá al Congreso para su aval político y técnico, como ha ocurrido en episodios similares de la historia económica reciente del país.
Por ahora, la instrucción presidencial ya está sobre la mesa de la cartera de Hacienda. El siguiente movimiento será de los equipos técnicos, que deberán concertar la agenda con los funcionarios del Fondo antes de que se conozca un primer reporte oficial sobre el estado real de las cuentas públicas.
