El presidente electo, Abelardo de la Espriella, viajó a Cúcuta para iniciar lo que su equipo denominó empalme territorial, una fase de transición que pone la seguridad en el centro de la agenda, según reportó EL PAÍS.
La elección de Cúcuta como primera parada no fue casual. Norte de Santander vive desde hace años una crisis de orden público alimentada por disputas entre grupos armados ilegales, economías de narcotráfico y la porosa frontera con Venezuela.
La región del Catatumbo, que ocupa buena parte del departamento, ha sido escenario de enfrentamientos, desplazamientos forzados y presencia histórica del ELN, de disidencias de las antiguas Farc y de organizaciones criminales dedicadas al tráfico de droga.
Durante la visita, De la Espriella anunció que designará como ministro de Defensa a un general retirado oriundo de ese departamento limítrofe, un gesto leído como señal política de atención directa a la zona.
La decisión mezcla dos mensajes. El primero es de cercanía: escoger a alguien que conoce el terreno y sus actores armados. El segundo es operativo, pues la frontera con Venezuela exige coordinación militar, diplomática y de inteligencia con un vecino en tensión permanente.
Para los habitantes de Cúcuta y los municipios del Catatumbo, la promesa de atención es concreta. La región ha pedido durante años mayor presencia estatal, inversión social y rutas de protección para líderes y comunidades rurales.
La crisis del Catatumbo no se reduce a la seguridad. También golpea la movilidad, el comercio fronterizo y la vida cotidiana de miles de familias que dependen del paso hacia Venezuela, históricamente una fuente de ingresos en la zona.
La designación de un militar retirado como jefe de la cartera de Defensa abre interrogantes sobre el perfil civil o militar que tendrá el ministerio en el nuevo gobierno, y sobre cómo se articulará con la Policía y los organismos de inteligencia.
El empalme territorial continuará en otras regiones del país. Cúcuta marca la pauta: la seguridad en las zonas de frontera será uno de los primeros retos de gestión del nuevo gobierno.
Queda pendiente conocer el nombre del general retirado, la fecha de posesión y la hoja de ruta concreta que planteará para desactivar la violencia en el Catatumbo y estabilizar la línea fronteriza.
