El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, visitó la sinagoga Bet-El, ubicada en Bogotá, donde reafirmó su respaldo a Israel. La visita y las declaraciones se producen en un momento en el que las relaciones entre Colombia y el Estado hebreo atraviesan una etapa de acercamiento sostenido, según reportó la agencia SANA.
Colombia e Israel han tenido una relación diplomática cambiante en las últimas décadas. Bajo el gobierno de Gustavo Petro, el país sudamericano rompió relaciones diplomáticas con Israel en mayo de 2024, una decisión que marcó un punto de inflexión tras décadas de cooperación en materia comercial, militar y agrícola. El restablecimiento pleno de las relaciones se convirtió entonces en un tema central de la campaña que llevó a De la Espriella a la Casa de Nariño.
El nuevo presidente llegó al poder con un discurso explícito sobre la necesidad de recomponer los lazos con Israel y de diferenciarse de la política exterior de su antecesor. Su visita a una sinagoga bogotana, pocos meses después de asumir, se enmarca en esa línea y refuerza la señal enviada a la comunidad judía colombiana y al Gobierno israelí.
La comunidad judía en Colombia, congregada en instituciones como la sinagoga Bet-El, ha mantenido tradicionalmente vínculos con Israel a través de intercambios religiosos, educativos y culturales. Una visita presidencial a su sede principal envía un mensaje de cercanía institucional y de respaldo a esa colectividad, que reúne a varios miles de personas en el país, según los registros de organizaciones judías colombianas.
En el plano internacional, el giro proisraelí del gobierno de De la Espriella aleja a Colombia de las posiciones más críticas que han adoptado otros países de América Latina en los últimos años frente a la ofensiva militar israelí en la Franja de Gaza. Gobiernos como los de Brasil, Chile y México han llamado a suspender suministros de armamento y han reconocido formalmente al Estado palestino, decisiones que contrastan con la nueva postura colombiana.
La decisión también tiene implicaciones en materia comercial y de cooperación. Israel ha sido proveedor de tecnología agrícola, equipos de seguridad y software para entidades públicas colombianas, sectores que podrían beneficiarse de un acercamiento diplomático. Al mismo tiempo, el cambio de rumbo abre interrogantes sobre el futuro de la postura tradicional de Colombia en el conflicto palestino-israelí y sobre el papel del país en organismos multilaterales como la ONU.
Desde la óptica interna, la visita del presidente a la sinagoga forma parte de una estrategia de diálogo directo con comunidades religiosas y grupos de interés, una práctica habitual en la política colombiana. Organizaciones de derechos humanos y sectores académicos han pedido en distintas oportunidades que cualquier giro diplomático en Oriente Medio mantenga como eje el respeto al derecho internacional y la protección de la población civil.
Queda por verse cómo se traducirá este acercamiento en acciones concretas del gobierno, como el restablecimiento formal de la embajada en Tel Aviv, la firma de nuevos acuerdos comerciales o la definición de la postura colombiana en votaciones de la Asamblea General de la ONU. La visita a Bet-El marca el tono, pero los efectos prácticos dependerán de los pasos que siga el Ejecutivo en los próximos meses.
