El presidente electo Abelardo de la Espriella planteó convertir la sede presidencial, la Casa de Nariño, en un museo, según reportó Noticias Caracol. La declaración marca un giro frente al uso tradicional que se le ha dado al palacio durante décadas como centro operativo del Gobierno.
De la Espriella, sin embargo, matizó su anuncio al afirmar que “Bogotá tiene presidente con el tigre”, una expresión coloquial con la que buscó ratificar que su administración no abandonará a la capital. La frase fue pronunciada como una respuesta a las críticas que suelen recibir los gobiernos que descentralizan su operación.
El mandatario electo señaló que su Presidencia funcionará desde distintas ciudades del país. Esa decisión implica un esquema de trabajo itinerante, poco habitual en la historia reciente de Colombia, donde las decisiones se han concentrado en Bogotá.
Entre las ciudades mencionadas, Barranquilla aparece como una de las principales sedes de operaciones. De la Espriella es un empresario de origen barranquillero, conocido por su paso por la ciudad y su cercanía con el Atlántico, lo que da contexto al anuncio.
La Casa de Nariño, ubicada en el centro de Bogotá, ha sido desde 1847 la sede del Poder Ejecutivo colombiano. Alberga el despacho presidencial, salones protocolarios y áreas de trabajo de ministros y asesores. Convertirla en museo implicaría trasladar esas funciones a otra sede.
El planteamiento abre interrogantes sobre dónde se ubicarían las oficinas presidenciales, cómo se garantizaría la seguridad del primer mandatario fuera de Bogotá y qué costos tendría la operación descentralizada para el Estado.
Para los ciudadanos, la medida podría traducirse en mayor presencia del Gobierno en regiones como la Caribe, donde De la Espriella tiene influencia. También podría modificar la relación tradicional entre la capital y las demás ciudades, al menos en el plano simbólico.
La propuesta llega en un momento en que el país observa con atención los primeros movimientos del presidente electo, antes de su posesión. Cada anuncio sobre la organización de su gobierno es leído como una señal del estilo de mandato que pretende imponer.
Por ahora, no se conocen detalles técnicos sobre el plan, ni fechas ni el destino que tendrían los espacios hoy ocupados en la Casa de Nariño. El equipo de empalme deberá definir si la propuesta se concreta o queda como una declaración de intenciones, según reportó la fuente.
