El presidente Abelardo de la Espriella manifestó su inconformidad durante el consejo de seguridad realizado este martes en Cúcuta, Norte de Santander, por la ausencia de varios alcaldes convocados al encuentro. Según la fuente, el jefe de Estado transmitió su molestia de manera directa a los mandatarios que no asistieron a la cita, considerada clave para revisar la situación de orden público en la zona fronteriza con Venezuela.
Los consejos de seguridad son reuniones periódicas que encabezan el presidente y su alto Gobierno junto a autoridades militares, de policía y representantes locales. En ellos se evalúan amenazas, se coordinan operativos y se trazan líneas de trabajo para atender emergencias como la criminalidad, el contrabando, la presencia de grupos armados y la migración irregular. La participación de los alcaldes resulta determinante porque son la primera línea de respuesta en sus municipios.
Cúcuta y los municipios que integran el Área Metropolitana comparten una dinámica particular por su vecindad con el estado venezolano del Táchira. Esa condición ha concentrado históricamente retos como el cierre fronterizo, el paso de trochas, el flujo de migrantes y disputas entre estructuras armadas ilegales por el control del territorio. Cualquier ausencia de los alcaldes en estos espacios se percibe como un vacío en la cadena de mando regional.
El llamado del presidente pone de relieve un patrón de ausencias que se ha repetido en otros escenarios de articulación nacional. Gobiernos anteriores han subrayado la necesidad de que los mandatarios locales asuman un papel activo en los consejos, pues las decisiones que allí se toman deben ejecutarse en los territorios. Sin presencia local, los acuerdos corren el riesgo de quedarse en el papel.
La molestia presidencial también se inscribe en un contexto de presión sobre las regiones más afectadas por hechos de violencia. Norte de Santander registra indicadores sensibles en materia de extorsión, secuestro y confrontaciones entre grupos armados que delinquen en zonas rurales. La respuesta institucional exige coordinación entre la fuerza pública, la Fiscalía, la Gobernación y los municipios.
Para los habitantes de Cúcuta y su área metropolitana, la consecuencia directa de estos consejos se traduce en la activación de operativos, la asignación de recursos extraordinarios y la adopción de medidas como toques de queda, restricciones a la movilidad o planes especiales de vigilancia. La ausencia de alcaldes puede retrasar la implementación de esas decisiones y diluir la responsabilidad sobre los resultados.
El episodio deja abierta la pregunta sobre los mecanismos de seguimiento a los compromisos asumidos en estos escenarios. Más allá del regaño público, el Gobierno deberá evaluar si la advertencia se traduce en sanciones administrativas, en un llamado formal de la Procuraduría o en una nueva convocatoria con asistencia obligatoria. La región fronteriza espera señales concretas de articulación frente a los problemas que arrastra desde hace años.
Según El Colombiano, el presidente dejó clara su exigencia de presencia y compromiso de los alcaldes con la seguridad en la frontera. El desarrollo de los próximos consejos y la respuesta de los mandatarios locales serán observados de cerca por la opinión pública nortesantandereana y por los ciudadanos que esperan una coordinación efectiva entre el nivel nacional y el territorial.
