Nate Morris, asesor de la campaña presidencial de Abelardo de la Espriella, afirmó que el candidato retiraría a Colombia de la Ruta de la Seda, la iniciativa de infraestructura y comercio lanzada por China en 2013. La declaración fue recogida por el Diario del Huila y marca un giro explícito en la postura que el país ha mantenido frente al gigante asiático desde 2019, cuando se sumó al mecanismo durante el gobierno de Iván Duque.
La Ruta de la Seda, también conocida como Iniciativa de la Franja y la Ruta, agrupa más de 140 países firmantes y conecta proyectos de infraestructura, energía, transporte y comercio bajo un esquema coordinado por Beijing. Colombia se adhirió con la expectativa de atraer inversión china en megaproyectos como la línea férrea del Pacífico, la navegabilidad del río Magdalena y obras de transmisión eléctrica. Cinco años después, los avances concretos han sido limitados y la relación bilateral ha quedado concentrada en la exportación de bienes como carbón y petróleo.
Morris vinculó la posible salida a una reorientación estratégica hacia Estados Unidos, principal socio comercial de Colombia y destino de cerca de un tercio de las exportaciones nacionales. El asesor planteó que el alineamiento con Washington debe primar sobre los acuerdos con China, en línea con la presión que sectores del Congreso estadounidense han ejercido sobre los países de la región para reducir su exposición al capital chino en sectores sensibles como telecomunicaciones, puertos y redes 5G.
La decisión, de materializarse, tendría efectos sobre proyectos de inversión ya anunciados o en estudio. Empresas chinas como China Harbour Engineering, China Communications Construction y CRRC han mostrado interés en obras de infraestructura en el país. Una salida formal de la Ruta de la Seda no cancela automáticamente esos contratos bilaterales, pero sí enviaría una señal política que podría modificar la disposición de Beijing a financiar nuevas iniciativas.
En el frente comercial, el impacto directo sería menor, ya que Colombia comercia con China principalmente bajo la figura de acuerdos de complementación económica y tratados bilaterales que nada tienen que ver con la Ruta de la Seda. Sin embargo, la salida sí podría abrir espacio para profundizar la negociación de un eventual Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, actualmente congelado en el Congreso estadounidense desde 2011 por diferencias en temas agrícolas y propiedad intelectual.
El anuncio se conoce en un contexto de creciente competencia geopolítica entre Estados Unidos y China por influencia en América Latina. Países como Panamá, Costa Rica y El Salvador han tenido idas y venidas con la Iniciativa de la Franja y la Ruta durante los últimos años, mientras que Brasil, México y Argentina han preferido mantener una relación equidistante con ambas potencias. Colombia se sumaría así a un grupo reducido de naciones que han abandonado formalmente el mecanismo.
Sectores empresariales colombianos han reaccionado con prudencia al anuncio. La Cámara Colombo-China de Inversión y Comercio ha señalado en otras ocasiones que la relación bilateral con China va más allá de la Ruta de la Seda y que los flujos comerciales no dependen de la membresía en esa plataforma. Por su parte, gremios como la Andi han pedido que cualquier decisión se evalúe con criterios técnicos y no exclusivamente políticos, recordando que China es el segundo socio comercial de Colombia.
En el plano diplomático, una salida unilateral implicaría un proceso de notificación formal ante la contraparte china y un reposicionamiento de la Cancillería frente a Asia. Expertos en relaciones internacionales consultados en otras ocasiones han advertido que estas decisiones suelen tomarse de manera gradual y no durante campañas electorales, para evitar que se conviertan en moneda de cambio político. La declaración de Morris, hecha en plena campaña, anticipa un debate que probablemente se intensificará en los próximos meses.
Por ahora, el anuncio no constituye una decisión formal del Estado colombiano, sino una intención declarada por el círculo cercano del candidato. Será el eventual gobierno de De la Espriella el que defina si concreta el retiro y bajo qué condiciones. Hasta entonces, Colombia sigue siendo parte de la Ruta de la Seda y mantiene sus compromisos vigentes con Beijing.
