El presidente Abelardo de la Espriella instruyó a su equipo a revisar los trámites que frenan el avance de las obras del Canal del Dique, una de las obras de infraestructura hidráulica más esperadas en la región Caribe. La decisión fue comunicada como una prioridad de gobierno, según la fuente Infobae.
El Canal del Dique es un sistema de canales que conecta el río Magdalena con la bahía de Cartagena y atraviesa los departamentos de Bolívar, Atlántico, Sucre y Cesar. Su funcionamiento incide en los niveles de agua de la zona, la navegación y la regulación de los caudales que llegan al mar.
El proyecto de restauración integral del Canal del Dique ha sido promovido durante años como una solución para el control de inundaciones que afectan a municipios ribereños, la recuperación de ecosistemas degradados como ciénagas y humedales y la protección de comunidades que han visto sus viviendas y cultivos inundados en cada temporada de lluvias.
Para destrabar la ejecución, el presidente designó al ministro de Ambiente, Fabio Arjona Hincapié, como coordinador de las entidades involucradas. La tarea es articular a las instituciones que tienen competencias en el territorio, incluyendo corporaciones autónomas regionales, la Agencia Nacional de Infraestructura y autoridades locales.
La obra ha enfrentado retrasos por razones técnicas, contractuales y ambientales. Los procesos de consulta previa con comunidades, la obtención de licencias y permisos y la concertación con autoridades locales han formado parte de los cuellos de botella que el nuevo gobierno busca resolver.
De la Espriella enmarcó la decisión en lo que denominó justicia social y ambiental, un argumento que conecta la infraestructura con la reducción de la vulnerabilidad de los habitantes del Caribe colombiano. Las inundaciones recurrentes han golpeado a poblaciones como Calamar, Mahates y Soplaviento, en Bolívar, y a varias zonas del sur del Atlántico.
Más allá de las obras hidráulicas, el proyecto contempla la recuperación de manglares y ciénagas, el control de la sedimentación y la mejora de la calidad del agua. Ambientalistas han insistido en que la restauración ecológica es tan importante como las obras de protección contra inundaciones.
La coordinación entre el Ministerio de Ambiente y la Agencia Nacional de Infraestructura resulta clave, porque la experiencia reciente mostró que la falta de articulación entre entidades retrasó la ejecución de inversiones ya contratadas. El nuevo esquema busca revertir esa fragmentación.
El gobierno no entregó un calendario con fechas para el reinicio de obras, pero la señal política es de acelerar decisiones administrativas pendientes. La expectativa se centra en ver si en las próximas semanas se desbloquean los puntos críticos que han mantenido la obra en pausa.
Queda pendiente conocer el detalle de los trámites que serán revisados, los contratos que se reactivarán y los compromisos presupuestales que se asumirán para la culminación del proyecto, considerado estratégico para la adaptación de la región Caribe al cambio climático.
