El presidente electo Abelardo de la Espriella dio a conocer una serie de decisiones que regirán desde el inicio de su mandato, previsto para el 7 de agosto. El paquete incluye medidas de organización interna del Ejecutivo y cambios en la presencia diplomática del país, según informó HSB Noticias.
Una de las decisiones con mayor eco es el cierre de algunas embajadas colombianas en el exterior. La Cancillería, que es la entidad encargada de la política exterior y de la red de representaciones diplomáticas, deberá ejecutar el proceso una vez se posesione el nuevo gobierno.
Colombia mantiene actualmente misiones diplomáticas en decenas de países. El cierre de varias de ellas implica reasignar funciones, repatriar funcionarios y revisar los convenios bilaterales vigentes en cada sede, un proceso que suele tomar varios meses.
La otra medida que abrió debate es la decisión de no gobernar de manera permanente desde la Casa de Nariño, sede tradicional de la Presidencia en el centro de Bogotá. De la Espriella señaló que la intención es darle un uso distinto al edificio, aunque no descartó actividades oficiales puntuales en ese lugar.
Desde 1991, cuando entró en vigencia la Constitución vigente, la Casa de Nariño funciona como sede del Ejecutivo y residencia presidencial. Aunque varios presidentes han viajado con frecuencia fuera de Bogotá, la decisión de trasladar el despacho permanente marca un giro frente a la práctica habitual.
El anuncio fue interpretado por distintos sectores como una señal de cercanía con las regiones y de austeridad en el funcionamiento del gobierno. Sectores de oposición pidieron claridad sobre el lugar desde donde se coordinarán las decisiones de Estado.
También se plantearon preguntas sobre el impacto en la atención a ciudadanos en el exterior. Las embajadas prestan servicios consulares como expedición de documentos, asistencia a connacionales y trámites de apostilla, funciones que pasarían a las sedes que se mantengan abiertas.
El Gobierno entrante deberá definir qué representaciones permanecen, cuáles se cierran y cómo se reubicará al personal diplomático afectado. La decisión final se conocerá en las primeras semanas de la administración, una vez se conforme el gabinete y se designe al nuevo canciller.
Por ahora, el equipo de transición trabaja en los detalles logísticos y jurídicos de ambas medidas. El cierre de embajadas y el cambio en el uso de la Casa de Nariño se convertirán en los primeros símbolos del estilo de gobierno que propone De la Espriella para el país.
El país queda a la espera de los decretos y resoluciones que formalicen estas decisiones, así como del nombre del equipo de relaciones exteriores que acompañará al nuevo presidente en su arranque.
