El gobierno electo de Abelardo de la Espriella anunció la apertura de una embajada de Colombia en Jerusalén, Israel, según informó Bloomberg Línea. La medida había sido incluida en el programa de campaña del ahora presidente y ahora se concreta como una de las primeras decisiones en materia de política exterior.
La apertura de la representación diplomática en Jerusalén marca un giro en la postura tradicional del Estado colombiano, que durante décadas mantuvo su embajada en Tel Aviv, como la mayoría de los países que reconocen al Estado de Israel. El traslado es un gesto que suele asociarse a un reconocimiento implícito de Jerusalén como capital de Israel, lo que ha generado debate en diversos foros internacionales.
La decisión se da de manera simultánea al anuncio del rompimiento de relaciones diplomáticas con Cuba y Nicaragua, y al cierre de las embajadas en esos dos países. Según el reporte de Bloomberg Línea, el gobierno electo justifica la ruptura con base en diferencias políticas e ideológicas con los gobiernos de Miguel Díaz-Canel, en Cuba, y Daniel Ortega, en Nicaragua, dos de los aliados históricos de Caracas en la región.
El cambio en la política exterior forma parte de un reordenamiento más amplio que el gobierno de de la Espriella viene trazando desde la campaña. Entre las líneas centrales de su propuesta figuraba el fortalecimiento de lazos con Israel, un socio comercial y de cooperación en temas agrícolas, de seguridad y tecnológico para Colombia.
Para los ciudadanos colombianos, el traslado de sede implica un cambio en los servicios consulares, pues los trámites de pasaportes, visas y documentación que antes se realizaban en Tel Aviv deberán gestionarse ahora en Jerusalén o a través de canales alternativos. Aún no se ha precisado la fecha exacta de apertura ni el proceso de transición para los usuarios.
La medida se inscribe en una tendencia global: Estados Unidos, Guatemala, Honduras, Kosovo y algunas naciones africanas han trasladado sus embajadas a Jerusalén, mientras que la mayoría de los países las mantienen en Tel Aviv, en línea con la posición de la Organización de las Naciones Unidas, que considera el estatus de Jerusalén como una cuestión pendiente en el conflicto palestino-israelí.
El cierre de las embajadas en Cuba y Nicaragua, por su parte, terminará con décadas de relaciones diplomáticas formales. Cuba y Colombia restablecieron lazos en 2010, durante el gobierno de Juan Manuel Santos, luego de una ruptura que se prolongó por más de cuarenta años tras los hechos de la Conferencia de Cancún. Con Nicaragua, las relaciones diplomáticas han atravesado varias tensiones en los últimos años, en especial por las diferencias ideológicas entre gobiernos.
Sectores políticos y académicos vienen reaccionando al anuncio. Mientras gremios agrícolas y de seguridad celebran el acercamiento con Israel por la cooperación técnica, voces de la academia y organizaciones de derechos humanos han expresado preocupación por el cierre de las embajadas en Cuba y Nicaragua, al considerar que podría debilitar los mecanismos diplomáticos regionales.
Quedan pendientes varios detalles operativos: la fecha exacta de apertura de la embajada en Jerusalén, la situación de los colombianos residentes en Israel durante la transición y las eventuales represalias diplomáticas por parte de Cuba y Nicaragua. El gobierno electo aún no ha publicado un cronograma oficial de implementación de estas decisiones.
