El presidente electo Abelardo de la Espriella lanzó una advertencia directa contra alias ‘Naín’ o ‘Bendito Menor’, señalado como cabecilla de las Autodefensas Conquistadores de la Sierra. El pronunciamiento se produjo tras una caravana armada que el grupo realizó por Riohacha, capital de La Guajira, según reportó Infobae.
De la Espriella calificó al jefe de esa organización como “objetivo de alto valor”, una expresión usada en el lenguaje institucional para priorizar la captura o neutralización de determinados cabecillas dentro de la estrategia de seguridad. La frase implica un compromiso explícito de las fuerzas del Estado para concentrar recursos en su ubicación.
El episodio de la caravana armada en Riohacha es el detonante inmediato de la reacción del presidente electo. Movilizaciones de este tipo en zonas urbanas han sido consideradas por distintas administraciones como una demostración de control territorial por parte de grupos armados, lo que suele escalar la presión política y militar sobre esas estructuras.
Las Autodefensas Conquistadores de la Sierra han sido señaladas en distintas ocasiones por las autoridades como un grupo armado activo en el norte de Colombia. Su presencia en La Guajira se suma a un mapa regional donde convergen disidencias, paramilitares y organizaciones dedicadas al narcotráfico, según los análisis de seguridad que circulan desde hace años.
La región de La Guajira, fronteriza con Venezuela, enfrenta retos estructurales de pobreza, desabastecimiento y presencia armada. Una demostración de fuerza en la capital departamental preocupa a sectores comerciales, docentes y comunidades indígenas wayúu, que suelen verse afectadas por el control que estos grupos ejercen sobre corredores y poblados.
La declaración de “objetivo de alto valor” suele ir acompañada de ofrecimientos de recompensa y de operaciones coordinadas entre la Policía Nacional, las Fuerzas Militares y la Fiscalía. Aunque el presidente electo no tiene aún mando sobre esas instituciones, su pronunciamiento fija una línea política clara para cuando asuma la Presidencia.
La postura de De la Espriella se inscribe en una discusión nacional sobre cómo enfrentar a los grupos armados que se reorganizan tras los procesos de paz y la desmovilización de estructuras paramilitares. Sectores de la sociedad civil piden acciones sostenidas, mientras otros analistas advierten sobre los riesgos de medidas que no contemplen protección a las comunidades.
En el plano institucional, corresponderá a la Fiscalía y a la Jurisdicción Especial para la Paz, según el caso, decidir los pasos judiciales contra ‘Naín’ o ‘Bendito Menor’. La presión política desde la Presidencia electa puede acelerar esas decisiones, pero el proceso depende de las competencias de cada entidad.
Por ahora, la señal más visible hacia la opinión pública es el lenguaje utilizado por el presidente electo. La etiqueta de “objetivo de alto valor” deja en claro que esa estructura armada será tratada como una prioridad dentro de la política de seguridad del gobierno que se proyecta, a menos de un mes del inicio formal del nuevo periodo presidencial.
