El restablecimiento de las relaciones entre Colombia e Israel quedó acordado tras una conversación directa entre el presidente Abelardo de la Espriella y su homólogo Isaac Herzog, según informó El Heraldo. El anuncio marca un giro en la política exterior del país hacia esa nación de Medio Oriente.
La conversación se produjo una semana después de que De la Espriella informara que restauraría los lazos con Israel, tras sostener una llamada con el ministro de Exteriores de ese país, Gideon Saar. Ese primer contacto había abierto la puerta al diálogo bilateral que hoy se concreta con el acuerdo anunciado.
Colombia e Israel habían mantenido una relación diplomática que se quebró en años recientes por discrepancias sobre el conflicto en Gaza y la operación militar israelí en ese territorio. El Gobierno colombiano anterior había suspendido o congelado distintos aspectos del vínculo bilateral en respuesta a esas acciones, lo que generó tensiones con Jerusalén.
El restablecimiento anunciado por De la Espriella se inscribe en una de las primeras grandes decisiones de política internacional de su Administración. La Cancillería, por su parte, deberá ahora coordinar los pasos operativos para reanudar la cooperación en áreas como comercio, seguridad, tecnología y cooperación judicial que tradicionalmente han formado parte de la relación bilateral.
Para la ciudadanía, el acuerdo puede traducirse en la reactivación de acuerdos de cooperación vigentes y en la normalización de servicios consulares para colombianos en Israel y para israelíes en Colombia. Sectores productivos como el agrícola y el tecnológico, que en el pasado tuvieron líneas de trabajo con Israel, podrían ver renovados sus esquemas de cooperación.
En el ámbito multilateral, el giro implica un realineamiento en votaciones y posturas de Colombia en foros como la Asamblea General de las Naciones Unidas y el Consejo de Derechos Humanos, donde ambos países han mantenido posiciones encontradas en los últimos años. Resta por conocer los lineamientos específicos que adoptará el Gobierno en esos escenarios.
El anuncio también ha generado reacciones diversas en el espectro político y social colombiano. Sectores que habían impulsado la ruptura con Israel calificaron la decisión como un retroceso, mientras que gremios y sectores productivos la recibieron como una oportunidad para reactivar vínculos comerciales y de cooperación.
Queda pendiente la difusión del comunicado oficial conjunto, la definición del calendario para el regreso de embajadores y la reactivación de los mecanismos de cooperación suspendidos. También está por verse cómo se compatibiliza este nuevo enfoque con las posiciones tradicionales de Colombia en materia de derechos humanos y derecho internacional humanitario.
