El gobierno del presidente Abelardo de la Espriella asumió una posición de mayor distancia frente al multilateralismo impulsado por la Organización de las Naciones Unidas, según reportó CAMBIO Colombia. El giro implica un cambio de tono en la forma como el país se relaciona con los organismos multilaterales.
Colombia ha sido tradicionalmente un país con presencia activa en los foros internacionales. Esa tradición se construyó sobre la participación en instancias como la ONU, la OEA y distintos mecanismos regionales. La nueva postura introduce un matiz distinto a esa línea de continuidad.
El multilateralismo es el esquema de cooperación mediante el cual los Estados coordinan decisiones en organismos compartidos. La distancia frente a ese esquema puede traducirse en menor alineamiento automático con declaraciones, resoluciones o mecanismos de cooperación internacional.
Para la ciudadanía, el cambio tiene efectos prácticos. Muchos programas sociales, ambientales y de cooperación técnica que operan en Colombia dependen de fondos y convenios gestionados a través de instancias multilaterales. Una menor cercanía puede modificar la velocidad y el alcance de esos flujos.
El gobierno de De la Espriella, según la nota de CAMBIO Colombia, fundamenta su giro en una lectura de defensa de la soberanía nacional. Esa argumentación es la misma que han usado otros gobiernos cuando deciden tomar distancia de organismos internacionales. El matiz está en el grado y los temas concretos de esa distancia.
Sectores de la academia y de la sociedad civil han expresado en distintas ocasiones que el debilitamiento de los lazos multilaterales puede reducir la capacidad del país para incidir en negociaciones globales. También señalan que las soluciones a problemas como el cambio climático y la migración requieren cooperación entre Estados.
Desde el ámbito diplomático, el cambio de postura obligará a recalibrar relaciones con aliados tradicionales y con bloques regionales. La manera como Colombia vote en la Asamblea General de la ONU, o como se posicione en la OEA, pasará a ser un indicador concreto del rumbo adoptado.
Queda pendiente conocer los pasos específicos que dará la administración para traducir ese anuncio en decisiones visibles. Los próximos meses traerán reuniones multilaterales donde se podrá medir la profundidad real del giro y su impacto en la cooperación que recibe el país.
El reportaje de CAMBIO Colombia documenta el inicio de esa transición. El observatorio ciudadano seguirá de cerca las decisiones que materialicen el nuevo enfoque y sus consecuencias para los colombianos.
