El presidente Abelardo de la Espriella señaló que su antecesor, Gustavo Petro, dejará al país con una economía bajo presión y con problemas serios en el sector energético. La acusación la pronunció en un escenario público y fue retomada por el portal Demócrata, que publicó el cruce de versiones entre ambos mandatarios.
De la Espriella sostuvo que la herencia económica y energética que recibe es motivo de preocupación inmediata. Según su lectura, las decisiones del gobierno saliente encarecieron el acceso a energía y debilitaron la capacidad financiera del Estado para atender las demandas sociales del próximo cuatrienio.
Desde el lado del gobierno saliente, Petro defendió su gestión y aseguró que el país registra hoy menos pobreza y más avances en justicia social. El presidente saliente enmarcó sus cifras en políticas de transferencia, formalización laboral y acceso a servicios, aunque no entró en la discusión específica sobre el sistema energético.
El contraste de lecturas refleja dos enfoques distintos sobre el mismo periodo. De la Espriella pone el acento en los indicadores macroeconómicos y en la capacidad del Estado para sostener el gasto. Petro insiste en los indicadores sociales y en la reducción de la desigualdad como la herencia principal.
Para los ciudadanos, la discusión tiene efectos prácticos. Una economía bajo presión suele traducirse en menor inversión, menor empleo formal y presión sobre la deuda pública. Una crisis energética, a su vez, puede elevar las tarifas que pagan hogares y empresas y afectar la producción industrial.
El debate ocurre en un momento sensible: el empalme entre administraciones. En esa etapa, los equipos técnicos suelen revisar las cuentas fiscales, la situación de las empresas públicas y los compromisos contractuales del sector eléctrico, entre otros puntos sensibles para la estabilidad del país.
El cruce de declaraciones muestra también una disputa política por la narrativa del periodo 2022-2026. Quienes respaldan a Petro resaltan los programas sociales como legado central. Quienes respaldan a De la Espriella insisten en los desajustes estructurales que, según dicen, dejó la administración anterior.
Queda por verse cómo se traducen las afirmaciones de De la Espriella en medidas concretas del nuevo gobierno. El equipo económico entrante deberá presentar en las próximas semanas un diagnóstico detallado sobre las finanzas públicas y el sector eléctrico, y a partir de ahí fijar prioridades para los primeros meses de gestión.
La fuente Demócrata consignó ambos mensajes sin ofrecer un pronunciamiento independiente sobre las cifras. Por ahora, las cifras puntuales que respaldan cada postura deberán verificarse en los informes oficiales del DANE, del Ministerio de Hacienda y de las entidades del sector energético.
