El movimiento Creemos, encabezado por el excandidato presidencial Federico Gutiérrez, logró representación directa en el gabinete nacional del presidente Abelardo de la Espriella. Las designaciones de Juliana Gutiérrez Zuluaga y Natalia López Fuentes, reportadas por Infobae, concretaron un giro político para una colectividad que, según la misma fuente, había quedado por fuera del Senado en el reciente ciclo electoral.
Creemos es una fuerza de origen antioqueño con presencia en varias regiones del país. Su figura más visible es Federico Gutiérrez, exalcalde de Medellín y candidato presidencial en 2022, quien ha mantenido una postura de oposición firme frente a gobiernos anteriores. El movimiento compitió en las elecciones legislativas con una lista propia, pero los resultados no le alcanzaron para obtener curules en el Senado, lo que dejó a la organización sin tribuna parlamentaria propia.
La llegada de Creemos al gabinete se da en un momento en que el Gobierno de Abelardo de la Espriella viene conformando su equipo ministerial. En la arquitectura política del Ejecutivo, los ministerios son la principal herramienta de diálogo con las fuerzas políticas que respaldan al presidente y, también, con aquellas que, sin ser de la coalición inicial, aceptan participar en la administración. Una colectividad sin representación en el Congreso suele buscar ese tipo de espacios para mantener influencia en las decisiones del Estado.
Con las dos designaciones, Creemos consigue visibilidad nacional y acceso directo a las mesas de decisión del Gobierno. Para el movimiento, esto compensa en parte la ausencia en el Legislativo y le permite llevar sus propuestas, incluida su lectura sobre el orden público, la seguridad y el desarrollo regional, a dependencias con presupuesto y capacidad de ejecución. Para el Gobierno, sumar a Creemos amplía la base política del presidente y le da respaldo en regiones donde el movimiento tiene votación.
El ingreso de Creemos al gabinete ocurre en un contexto de recomposición del mapa político tras las elecciones. Varias colectividades quedaron por fuera del Congreso y ahora negocian su participación en el Ejecutivo, mientras los partidos con bancada propia evalúan los costos de respaldar o marcar distancia del nuevo Gobierno. En ese tablero, los movimientos independientes suelen ocupar los espacios que dejan las coaliciones tradicionales.
Según Infobae, la consolidación de Creemos en el gabinete se produjo luego de varias conversaciones entre el equipo del presidente De la Espriella y dirigentes del movimiento. Ese tipo de acercamientos suele incluir discusiones sobre la agenda que cada cartera impulsará, los compromisos en regiones específicas y el margen de autonomía de los ministros frente al partido que los respalda.
Para la ciudadanía, el cambio se traduce en nuevos rostros al frente de las carteras asignadas a Gutiérrez Zuluaga y López Fuentes. Cada designación ministerial implica un estilo de gestión, una prioridad y una manera de relacionarse con los territorios. Las reacciones en redes y en medios regionales suelen volcarse sobre el perfil de las ministras y sobre la lectura política del nombramiento, más que sobre la trayectoria técnica, un patrón que se repite en cada cambio de gabinete.
Quedan varios frentes abiertos. Falta conocer las hojas de vida oficiales de las designadas, las carteras que encabezarán y los retos inmediatos que asumirán. También está por verse cómo se reparte internamente el poder dentro de Creemos y si la participación en el gabinete fortalece al movimiento de cara a la próxima cita electoral o lo expone al desgaste natural de cualquier gestión ministerial.
