El presidente Abelardo de la Espriella se refirió públicamente al litigio que enfrenta a Barranquilla y Puerto Colombia por sus límites territoriales. De acuerdo con Zona Cero, el Mandatario hizo un llamado al Congreso de la República para que se pronuncie sobre el caso.
El diferendo entre los dos municipios del Atlántico no es nuevo. Durante años, los dos concejos han discutido el trazado que separa a la capital departamental del municipio vecino, un punto sensible por la zona costera, los predios industriales y la recaudación de impuestos.
La declaración presidencial se convierte en un nuevo ingrediente dentro del proceso. Hasta ahora, la controversia se ha tramitado en instancias judiciales, pero la intervención del jefe de Estado le da un carácter político al debate.
El llamado al Congreso abre la puerta a que el Legislativo examine si es necesario expedir una norma que zanje la cuestión o si debe dejar que la justicia continúe con el litigio. El Congreso no había sido convocado formalmente a intervenir en este caso.
Para los habitantes de la zona en disputa, la definición de los límites tiene efectos prácticos: determina a qué alcaldía pagan impuestos, dónde votan y qué autoridad responde por los servicios públicos. La incertidumbre sobre el territorio afecta también a empresas con operaciones en el corredor industrial.
En lo político, la intervención del Presidente pone presión sobre los congresistas del Atlántico, que deberán fijar una postura. Hasta ahora, los representantes de ambos municipios han defendido intereses distintos en el expediente.
Según Zona Cero, no se conocieron más detalles sobre la declaración ni se informó si el Gobierno tramitará algún proyecto de ley relacionado con los límites. Tampoco se reportó la reacción de las alcaldías de Barranquilla y Puerto Colombia.
El proceso judicial continúa su curso en los tribunales competentes. A esto se suma ahora la expectativa sobre si el Congreso convocará debates, citará a los alcaldes o promoverá una solución legislativa al conflicto limítrofe.
Por ahora, la palabra del Presidente queda como un gesto político que recalca la relevancia nacional del litigio regional. Los habitantes de ambos municipios esperan que la intervención acelere una salida definitiva al diferendo.
