De acuerdo con el reporte del IDEAM citado por Pluralidad Z, la deforestación en Colombia alcanzó su nivel más bajo en más de dos décadas durante la administración de Gustavo Petro. Se trata de un dato que el propio instituto de referencia ambiental del país presenta como un hito en la medición histórica de la pérdida de bosques.
El IDEAM es la entidad oficial encargada de monitorear los recursos naturales en Colombia, entre ellos la cobertura boscosa. Sus reportes anuales son la base técnica sobre la que se diseñan las políticas de control de la deforestación y se miden los compromisos ambientales del Estado. Por eso, la confirmación de una tendencia sostenida durante un periodo de gobierno tiene peso institucional.
El Gobierno Nacional había fijado metas para reducir la deforestación como parte de su agenda ambiental. Los datos del IDEAM muestran que esas metas fueron superadas, lo que el Ejecutivo presentó como resultado de las estrategias de protección de bosques y de los acuerdos con comunidades en zonas de alta incidencia.
Sin embargo, el reporte también advierte sobre un repunte en 2024. Es decir, la caída no fue lineal: luego de descensos pronunciados en años previos, la tendencia volvió a crecer, lo que encendió las alertas sobre la fragilidad de los avances conseguidos hasta ahora.
Para las comunidades que habitan zonas boscosas, las cifras tienen efectos directos. La deforestación está asociada a la pérdida de suelos, fuentes de agua y biodiversidad, pero también a la actividad de economías ilegales como la minería y los cultivos de uso ilícito, que presionan la frontera agrícola en regiones como la Amazonía, el Pacífico y parte de los Andes.
Organismos internacionales y organizaciones ambientales vienen señalando que Colombia es uno de los países con mayor biodiversidad por kilómetro cuadrado del mundo, pero también uno donde la presión sobre los bosques ha sido históricamente alta. Lograr reducciones sostenidas en la deforestación es, por eso, una tarea pendiente que trasciende periodos de gobierno.
La confirmación del IDEAM deja un balance con dos lecturas. Por un lado, la tendencia de más de 20 años muestra que las políticas implementadas durante el gobierno de Petro tuvieron efecto en la reducción acumulada. Por otro, el repunte de 2024 muestra que mantener los resultados exige un esfuerzo continuo y que la deforestación puede revertirse si bajan los controles.
Entre los puntos que quedan sobre la mesa está la necesidad de aclarar qué zonas explican el repunte de 2024 y qué medidas específicas se adoptarán para sostener la tendencia a la baja. Las próximas mediciones del IDEAM serán clave para saber si el pico fue coyuntural o el inicio de un nuevo ciclo de presión sobre los bosques colombianos.
