El presidente Abelardo De la Espriella señaló este jueves los avances registrados en la construcción del Metro de Bogotá, una de las obras de infraestructura más emblemáticas y demoradas del país. Según reportó el diario Reforma, el pronunciamiento se refiere al progreso de los trabajos que ejecuta un consorcio chino adjudicado para levantar la primera línea del sistema férreo masivo en la capital colombiana.
El Metro de Bogotá es el proyecto de transporte masivo más grande que se construye actualmente en Colombia y ha estado rodeado de expectativas y controversias durante décadas. La primera línea, que conectará el suroccidente con el centro de la ciudad, es ejecutada por el consorcio APCA Transmimetro, integrado por firmas chinas con experiencia en sistemas ferroviarios urbanos en distintas partes del mundo.
La obra ha atravesado múltiples etapas desde su concepción original en el siglo pasado. Tras años de debates sobre el modelo de contratación, la financiación y el trazado, el proyecto se adjudicó en 2019 y las obras principales comenzaron años después, con cronogramas que han sido ajustados en varias oportunidades por motivos técnicos, jurídicos y financieros.
Durante los últimos meses, distintos informes oficiales y reportes de la interventoría han registrado progreso en frentes como la adecuación de predios, la reubicación de redes de servicios públicos y el inicio de la construcción del patio taller donde se ensamblarán los trenes. El consorcio también ha avanzado en la llegada y el ensamblaje de los primeros vagones en territorio colombiano.
El reconocimiento presidencial a los avances ocurre en un contexto de atención creciente sobre el cumplimiento del cronograma. La administración distrital de Bogotá y la Empresa Metro han sido cuestionadas en distintas oportunidades por los retrasos acumulados y por los sobrecostos asociados a la actualización de los diseños y a las condiciones del subsuelo en distintos tramos de la obra.
Para los ciudadanos, la entrada en operación del Metro representa un cambio estructural en la movilidad de Bogotá, una de las ciudades con mayor congestión vehicular de América Latina. Se estima que el sistema trasladará cientos de miles de pasajeros diarios una vez entre en servicio, aunque la fecha exacta de inauguración ha sido modificada en repetidas ocasiones por las autoridades distritales.
La presencia de empresas chinas en el proyecto ha sido un tema recurrente en el debate público. Además del consorcio constructor, firmas de China también participan en la fabricación de los trenes y en distintos componentes del sistema, en el marco de la cooperación bilateral entre Colombia y ese país en materia de infraestructura.
Queda pendiente que el Gobierno nacional precise los mecanismos con los que acompañará el cierre del proyecto, especialmente en lo relacionado con el financiamiento de las obras complementarias, la adquisición de predios y la articulación con otros sistemas de transporte masivo ya existentes en la ciudad, como TransMilenio.
La expectativa ciudadana se centra ahora en conocer si los avances anunciados se traducen en un cronograma firme de entrega y en qué condiciones se hará la transición hacia la operación comercial del sistema, una vez finalicen las pruebas técnicas y de seguridad correspondientes.
