El hecho ocurrió en una Zona de Ubicación Temporal, donde 99 integrantes de la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano, una de las disidencias surgidas tras el proceso de paz con las Farc, firmaron un pronunciamiento conjunto. En el documento reafirmaron su decisión de mantenerse por fuera de la violencia, según reportó Infobae.
La declaración lleva un mensaje directo al presidente Abelardo de la Espriella: le solicitaron de manera explícita que no dé por terminado el proceso de negociación que se adelanta con ese grupo armado. El comunicado fue leído en presencia de los demás miembros de la zona y contó con el respaldo de los firmantes.
La Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano es una de las facciones que se apartó del Acuerdo de Paz firmado en 2016 entre el Estado colombiano y las Farc. Desde entonces ha participado en mesas de conversación orientadas a su sometimiento a la justicia y a su incorporación a la vida civil.
Las Zonas de Ubicación Temporal son espacios acordados entre el Gobierno y los grupos en diálogo para concentrar a los miembros de la organización que manifiestan voluntad de paz. En esos lugares se desarrollan actividades de verificación, se organizan las listas de participantes y se construyen los compromisos de cada delegación.
El grupo aseguró en su comunicado que se mantiene firme en la decisión de abandonar las armas, condición que el propio Ejecutivo suele exigir como paso previo para avanzar en cualquier acuerdo. Esa postura fue resaltada por voceros del grupo como una muestra de coherencia con los compromisos pactados.
La petición al presidente se conoce en un contexto de revisión interna del Gobierno sobre la política de paz total, la estrategia que agrupa las conversaciones con distintos grupos armados. Sectores del oficialismo han cuestionado públicamente los avances de algunas mesas, mientras que organizaciones internacionales han pedido mantener los canales abiertos.
Para los habitantes de las zonas donde opera esta disidencia, el anuncio tiene efectos directos. En regiones como Cauca, Nariño y Putumayo, donde el Ejército Bolivariano tiene presencia, los procesos de diálogo suelen condicionar la seguridad de comunidades campesinas e indígenas que han sido víctimas de confinamientos y reclutamiento.
El mensaje del grupo también se interpreta como una respuesta a rumores sobre una posible suspensión de los acercamientos. La disidencia buscó dejar claro que, al menos por su parte, no hay intención de regresar a la escalada armada mientras se mantenga la mesa.
Queda por verse cómo responde el Ejecutivo a esta solicitud. El Gobierno deberá definir si reactiva las rondas de negociación, si mantiene los protocolos vigentes o si decide replantear las condiciones del diálogo. La vocería oficial sobre este pronunciamiento no se conocía hasta el cierre de la nota de Infobae.
