El 20 de julio de 2026 se posesionará el nuevo Congreso de la República para el periodo legislativo 2026-2030, según el calendario constitucional que marca el inicio de funciones de Senado y Cámara de Representantes. Con esa fecha en el horizonte, los partidos empiezan a mover sus piezas y uno de los cargos más disputados es la presidencia del Senado.
De acuerdo con Infobae, la pelea por ese sillón se concentra por ahora entre dos bloques: un sector de legisladores afines al presidente Abelardo de la Espriella y el Centro Democrático. Cada colectividad evalúa perfiles propios para llegar a la sesión de instalación con un candidato definido y con los votos amarrados.
La presidencia del Senado no solo ordena la agenda legislativa. También controla la Comisión de Acreditación Documental, decide el orden del día en las plenarias y tiene la última palabra en temas sensibles como órdenes del día, citaciones a debate y el manejo del Reglamento del Congreso. Por eso, en cada arranque de periodo, las bancadas negocian con semanas de anticipación.
En la práctica, el elegido necesita el apoyo de la mayoría simple de los senadores en funciones. Con un Senado fragmentado como el que se proyecta para 2026, la negociación suele pasar por acuerdos entre partidos, movimientos independientes y bloques regionales, no solo entre las bancadas tradicionales.
La llegada de un bloque cercano al gobierno de Abelardo de la Espriella a la mesa directiva del Senado podría facilitar el trámite de proyectos oficiales, como reformas tributarias, sociales o de orden público. Una victoria del Centro Democrático, en cambio, le daría a la oposición un instrumento de control directo sobre la agenda del Legislativo.
Por ahora, ninguno de los dos sectores tiene asegurada la votación. Las decisiones se tomarán en la propia sesión de instalación, cuando los nuevos senadores elijan mesa directiva a viva voz. Hasta ese día, las candidaturas pueden cambiar, aparecer nuevas postulaciones o surgir acuerdos de último minuto entre bancadas pequeñas.
El pulso entre los seguidores del presidente y el uribismo no es nuevo. En periodos anteriores, el Centro Democrático ha buscado la presidencia del Senado como plataforma para marcar independencia frente al Ejecutivo. Esta vez, el escenario cambia porque el partido de Abelardo de la Espriella llega con bancada propia y con el respaldo del gobierno nacional.
Quedan pendientes varios hitos antes del 20 de julio: la confirmación de las candidaturas oficiales, las reuniones de bancada para definir voto y los acercamientos con partidos como el Liberal, Conservador, Verde y las bancadas de independientes, que suelen ser la llave para alcanzar la mayoría.
