El dólar en Colombia cerró la jornada en un precio promedio de $3.105, según el reporte de Valora Analitik. La devaluación del peso colombiano se produjo en un contexto de fuertes presiones cambiarias regionales, donde la moneda mexicana perdió terreno frente a la divisa estadounidense y arrastró al resto de monedas emergentes.
El factor determinante fue el comportamiento del petróleo Brent, que registró una escalada en su cotización internacional. Colombia es un exportador neto de hidrocarburos, pero una parte significativa de los ingresos petroleros se contabiliza en dólares y parte de las importaciones de bienes de capital se pagan en esa moneda, lo que hace que movimientos bruscos del crudo alteren la tasa de cambio.
En el frente político, el Congreso de la República tiene previsto votar este miércoles el monto del Presupuesto General de la Nación para 2027. El presupuesto es la herramienta mediante la cual el Ejecutivo distribuye los recursos para funcionamiento e inversión en sectores como salud, educación, infraestructura y defensa, por lo que su discusión marca la agenda fiscal del año siguiente.
La coincidencia de ambos hechos ocurre en un momento sensible para las finanzas públicas. El tipo de cambio influye directamente en el costo del servicio de la deuda externa, en los precios de los bienes importados y en la inflación de bienes transables, que pesa en la canasta familiar. Un dólar más alto encarece productos como fertilizantes, maquinaria, vehículos y alimentos como el trigo.
Para los hogares colombianos, una depreciación del peso reduce el poder adquisitivo de los ingresos que se perciben en moneda local, especialmente para quienes deben asumir compromisos en dólares o adquirir bienes importados. Para las empresas exportadoras, en cambio, la devaluación puede mejorar su competitividad, aunque encarece los insumos que traen de afuera.
El Presupuesto 2027 será debatido en sesiones legislativas donde se definen las prioridades de gasto del Gobierno nacional. La votación del monto global es el primer paso antes de discutir la distribución por sectores. Analistas del Observatorio seguirán de cerca el trámite y su efecto sobre las expectativas de calificación soberana y de inversión extranjera.
En el plano regional, la debilidad del peso mexicano frente al dólar suele contagiar a otras monedas latinoamericanas por la alta correlación que tienen los mercados emergentes. Aunque Colombia tiene un perfil cambiario distinto, los movimientos del peso mexicano son seguidos como referencia por operadores en Bogotá.
Lo que queda pendiente es conocer el resultado de la votación presupuestal en el Congreso y el comportamiento del Brent en los próximos días, dos variables que pueden mantener la presión sobre la tasa de cambio. Cualquier ajuste en la cotización del crudo o en la percepción de riesgo soberano se traducirá rápidamente en el precio del dólar que pagan consumidores e importadores.
