El presidente electo Abelardo de la Espriella presentó los lineamientos centrales de lo que será su política de seguridad, basada en cinco ejes y con un énfasis claro en el uso de la fuerza militar contra los grupos armados organizados que operan en el territorio nacional. La información fue divulgada por El Observador, que reseñó la apuesta del próximo gobierno en materia de orden público.
Uno de los componentes más llamativos del anuncio es la intención de integrar a Colombia en el Escudo de las Américas, una iniciativa de cooperación en defensa promovida por el gobierno del presidente estadounidense Donald Trump. Hasta ahora no se conocen los alcances operativos ni los compromisos específicos que asumiría el país en ese marco.
La estrategia se conoce en un contexto de debate nacional sobre la persistencia de organizaciones armadas ilegales como las disidencias de las FARC, el ELN, estructuras paramilitares remanentes y bandas criminales dedicadas al narcotráfico. La respuesta militar ha sido durante décadas uno de los ejes centrales de la política de seguridad colombiana, con resultados debatidos por expertos y organizaciones de derechos humanos.
El concepto de los cinco ejes, según lo informado por la fuente, apunta a una reorganización de las prioridades en seguridad. Aunque el extracto no detalla cuáles son esos cinco componentes, el presidente electo los vincula con la intensificación de operaciones contra los grupos armados y con la cooperación internacional en defensa.
Para los ciudadanos, una estrategia con énfasis militar puede traducirse en mayor presencia de tropas en zonas de conflicto, eventuales restricciones a la movilidad en regiones afectadas y cambios en la dinámica de regiones donde históricamente han hecho presencia los grupos armados. Las implicaciones para comunidades rurales y étnicas suelen ser centrales en este tipo de decisiones.
La articulación con Estados Unidos a través del Escudo de las Américas abre interrogantes sobre el tipo de cooperación que se establecerá. Colombia ya mantiene una relación de larga data con Washington en materia antinarcóticos, inteligencia y operaciones conjuntas, pero una inserción en un escudo hemisférico sugiere un nivel distinto de alineamiento estratégico.
Sectores políticos y académicos suelen recordar que las estrategias centradas exclusivamente en lo militar han mostrado limitaciones históricas para resolver conflictos internos. Organizaciones de la sociedad civil han insistido en la necesidad de combinar la fuerza con inversión social, presencia estatal integral y procesos de diálogo, dependiendo del grupo armado de que se trate.
Desde el ámbito institucional, la definición final del plan dependerá del trabajo coordinado entre el Ministerio de Defensa, las Fuerzas Militares, la Policía Nacional y los organismos de inteligencia. También será determinante la relación con la Fiscalía y la rama judicial para el procesamiento de los cabecillas y miembros de las organizaciones capturados en operativos.
El anuncio se produce en medio del periodo de transición hacia el nuevo gobierno, cuando el presidente electo suele dar a conocer los nombres de sus futuros ministros y los lineamientos generales de su administración. La seguridad es, según todas las encuestas, una de las principales preocupaciones de los colombianos, lo que explica el peso político del anuncio.
Queda por conocer en detalle el contenido de los cinco ejes, los plazos de implementación, los recursos presupuestales asignados y el marco legal dentro del cual se ejecutarán las operaciones. La discusión pública sobre el alcance de la estrategia y sus posibles efectos en los derechos fundamentales será uno de los ejes del debate en el arranque del nuevo gobierno.
