Dos policías protagonizaron una protesta este martes 1 de septiembre frente a la Casa de Nariño, sede del Ejecutivo colombiano en la Plaza de Bolívar de Bogotá. Los uniformados llegaron al lugar para expresar sus denuncias y pidieron ser recibidos por el presidente Abelardo de la Espriella, según informó el diario El País de Cali.
La presencia de los agentes en la entrada del palacio presidencial activó los protocolos de seguridad habituales para este tipo de escenarios, que incluyen el reforzamiento del anillo de vigilancia y la verificación de la situación por parte de la escolta. La Casa de Nariño es la sede administrativa del Gobierno nacional y concentra las oficinas del presidente y su gabinete.
Los policías reclamaban atención a denuncias que, según el reporte de El País, no habían obtenido respuesta por los canales institucionales regulares. La protesta ocurrió en plena jornada laboral y en una zona de alto flujo peatonal y turístico del centro de Bogotá, lo que llamó la atención de transeúntes y visitantes.
La Policía Nacional, adscrita al Ministerio de Defensa, es la fuerza de seguridad con mayor presencia en el territorio colombiano y concentra cerca de 180 mil uniformados. Los mecanismos formales para tramitar quejas internas incluyen la Inspección General, la Dirección de Talento Humano y la plataforma de peticiones, quejas y reclamos de la institución.
Que dos miembros activos de la fuerza pública escojan la sede del Ejecutivo para visibilizar un reclamo representa un hecho atípico, pues los protocolos disciplinarios contemplan conductos regulares antes de cualquier manifestación pública. Por eso, el episodio reabrió el debate sobre la efectividad de los canales internos de atención al uniformado.
Hasta el momento, la Casa de Nariño y la Presidencia de la República no han emitido un comunicado oficial con su versión de los hechos ni detallaron si se adelantó algún encuentro entre los policías y algún funcionario del despacho presidencial. El País tampoco reportó la identidad de los uniformados ni el contenido puntual de sus denuncias.
La situación quedó en manos de la Policía Metropolitana de Bogotá, que es la encargada de custodiar el perímetro del palacio presidencial y de coordinar cualquier procedimiento que se derive del episodio. El reporte periodístico no precisa si los uniformados fueron retirados del lugar o si permanecen en el sitio.
Queda pendiente conocer el contenido exacto de las denuncias, si existió una respuesta formal del Gobierno o de la Policía Nacional y si el hecho tendrá consecuencias disciplinarias para los uniformados que participaron en la protesta.
