El ministro del Interior de Ecuador, John Reimberg, afirmó que su país se encuentra coordinado con el gobierno que preside Abelardo de la Espriella en Colombia para ejecutar acciones conjuntas contra las organizaciones criminales que actúan en la frontera común. Según declaró al medio Primicias, las operaciones arrancarán desde el primer día de gestión.
Reimberg fue enfático en la forma como planteó la ofensiva. “Hay que entrar con fuerza, con determinación”, sostuvo el ministro, al explicar el tono con el que Ecuador buscará enfrentar a las estructuras dedicadas al narcotráfico en la línea limítrofe. La declaración se produjo en el contexto del inicio del nuevo periodo gubernamental en Colombia.
La frontera colombo-ecuatoriana, que se extiende por unos quinientos ochenta kilómetros, ha sido escenario histórico de disputa entre grupos armados ilegales, bandas dedicadas al narcotráfico y redes de contrabando. La porosidad del límite y la presencia de economías ilegales han sido señaladas de manera recurrente por ambos gobiernos como un reto compartido de seguridad.
La cooperación binacional en materia de seguridad ha tenido antecedentes en acuerdos de inteligencia, patrullajes conjuntos y operativos coordinados entre la Policía Nacional de Colombia, las Fuerzas Militares ecuatorianas y unidades de la Fiscalía. En esta oportunidad, el ministro Reimberg aseguró que existe voluntad política de ambos lados para reactivar esa coordinación con mayor intensidad.
El anuncio se enmarca en el período de empalme entre el gobierno saliente de Colombia y la administración de Abelardo de la Espriella. La nueva presidencia colombiana recibió hace pocos días el mando presidencial, y distintos actores internacionales han expresado expectativas sobre la línea que seguirá el país en materia de seguridad y relaciones exteriores.
Para Ecuador, la presión sobre la frontera norte ha sido una prioridad constante. Autoridades ecuatorianas han reportado en meses recientes capturas de alias, decomisos de cargamentos de droga y la desarticulación de redes logísticas vinculadas a grupos colombianos. La coordinación con Bogotá es vista por Quito como un componente indispensable para sostener esos resultados.
La declaración de Reimberg se produce además en un momento en que la región andina enfrenta debates sobre la estrategia más eficaz contra el crimen organizado transnacional. Mientras algunos sectores defienden la presión militar y los operativos de interdicción, otros llaman a fortalecer la justicia, la presencia estatal integral y los programas de desarrollo en zonas de frontera.
De acuerdo con lo expresado por el ministro, las reuniones entre equipos técnicos ecuatorianos y colombianos ya están en marcha y apuntan a definir objetivos comunes, zonas de intervención y mecanismos de intercambio de información. El funcionario no ofreció, sin embargo, una fecha exacta para el inicio de las operaciones conjuntas más allá de su afirmación de que arrancarán “desde el día 1” de la nueva etapa.
Queda por verse cómo se traducirá ese anuncio en acciones concretas sobre el terreno y cuál será la posición del nuevo gobierno colombiano frente a la petición ecuatoriana. Por ahora, la coordinación bilateral quedó formalmente instalada como uno de los primeros ejes de trabajo compartido entre las dos administraciones.
