El ministro del Interior de Ecuador, John Reimberg, aseguró este martes que su país y el nuevo gobierno de Colombia, encabezado por Abelardo de la Espriella, coordinarán operaciones militares contra el crimen organizado y el narcotráfico. De acuerdo con la fuente, la cooperación arrancará una vez De la Espriella asuma la Presidencia el próximo 7 de agosto.
Reimberg formuló la declaración tras presentar la política de seguridad del gobierno de Daniel Noboa, centrada en la lucha contra el crimen organizado. El ministro enmarcó la cooperación con Colombia dentro de esa estrategia y la presentó como un componente central de la relación bilateral con el país vecino.
Colombia y Ecuador comparten una frontera de más de 580 kilómetros en la región del Putumayo y Nariño, una zona históricamente golpeada por el narcotráfico, la minería ilegal y la presencia de grupos armados. La cooperación binacional en esa franja ha sido intermitente y ha enfrentado roces diplomáticos en años anteriores, lo que da contexto a la expectativa que abre el anuncio.
Para Ecuador, la presión sobre el narcotráfico se ha intensificado en los últimos años con el alza de la violencia atribuida a bandas vinculadas al tráfico de drogas. La estrategia del gobierno de Noboa ha incluido declaratorias de conflicto armado interno y operativos de gran despliegue en ciudades como Guayaquil y Durán, donde las tasas de homicidios han concentrado la atención regional.
En el caso colombiano, el combate al narcotráfico es una política de Estado que comparten sucesivas administraciones. El anuncio de Reimberg se inscribe en la disposición de mantener la coordinación existente, ahora bajo un nuevo ciclo de gobierno que asume el 7 de agosto, tras la jornada electoral que llevó a De la Espriella a la Casa de Nariño.
El ministro ecuatoriano no entregó detalles operativos sobre fechas, zonas específicas ni número de efectivos involucrados en las eventuales operaciones. La declaración se quedó en el plano del compromiso político y dejó abiertas las preguntas sobre cómo se traducirá en acciones conjuntas en la frontera común.
El pronunciamiento se produce en un contexto regional de mayor presión sobre el narcotráfico, con operativos simultáneos en varios países andinos y una creciente preocupación por el uso de puertos del Pacífico para el envío de cocaína. La coordinación binacional es vista por ambos gobiernos como una pieza clave para reducir los flujos de droga por esa ruta.
Queda pendiente que los ministerios de Defensa y las fuerzas de seguridad de ambos países definan los mecanismos concretos de la cooperación, incluyendo el intercambio de inteligencia, los protocolos de actuación en zona fronteriza y la participación de agencias internacionales que suelen acompañar estos procesos.
La fuente consultada para este artículo es Eje21, medio que reportó las declaraciones del ministro John Reimberg en su conferencia de prensa de este martes.
